El
escritor León Tolstoy escribió: "La verdad es que la vida no teía para mí
ningún sentido.Cada dia de mi vida, cada paso en ella me iban acercando al
borde de un precipicio desde donde veía ante mí claramente la ruina
final.Detenerme o retroceder eran dos imposibles; ni podía tampoco cerrar los
ojos para no ver el sufrimiento que era lo único que me aguardaba, la muerte de
todo en mí, hasta la aniquilación. Así yo, hombre sano y dichoso, fui llevado
a sentir que no podía vivir más, que una fuerza irresistible me estaba
arrojando a la tumba."