Sobre la Melancolía

Analía Stezovsky

 

En relación a la melancolía Freud hace una afirmación que parece ser un punto crucial. Dice así: "Tiene que haber existido por un lado una fuerte fijación con el objeto de amor, y por otro lado y en contradicción con esto, una escasa resistencia de la investidura de objeto".(1)

En la constitución psíquica neurótica el otro del amor (i(a)) guarda el objeto a que el sujeto ha depositado en él. ¿Qué sucede cuando este otro desaparece?

El objeto vuelve al sujeto que pasa a ser ese objeto abandonado, perdido para el otro.

Así se explica el afecto penoso, de tristeza del duelo.

El duelo posibilita, a traves del trabajo simbólico que él implica, inscribir la pérdida.

En un duelo cumplido este trabajo va permitir que el objeto a vuelva a su función de objeto falta causa del deseo.

Siguiendo esta línea decimos que el objeto de amor es soporte de la castración del sujeto, en tanto que el a es esencialmente un objeto-falta.

Cuando, desaparecido el objeto amado la castración vuelve al sujeto es necesario que haya a nivel significante algo que de cuenta de la castración para que el trabajo de duelo pueda realizarse.

Tomando las formulaciones de Lacan donde da cuenta de la constitución del sujeto en el campo del Otro tenemos:

En la barra reconocemos la función paterna, el Otro es otro castrado y el sujeto marcado por la barra de la represión, un sujeto dividido entre lo que dice y lo que sabe (Sujeto del inconsciente ).

Ambos sujeto y Otro carentes del objeto.

La significación fálica se introduce por la metáfora paterna. Sin la función fálica no hay posibilidad de que el a se constituya como objeto-falta. Y tampoco de que ese primer Otro pueda terminar de ser simbolizado.

Si la función paterna tiene su efectividad es sobre la base de una estructura donde el niño viene, para la madre, al lugar de lo que a ella le falta y desea: el falo, ecuación niño-falo mediante. O sea, al lugar de una falta simbólica

Es así que se desarrolla la primera Vinculación entre la madre y el niño, estando siempre el falo como tercer elemento.

En el caso que el niño no venga a este lugar ¿Cómo operaría la función paterna? ¿De qué sería privada la madre?

¿Cómo operaría la castración?

Hay algunas reflexiones de Jacques Hassoun (2) que me parecen interesantes de tomar para poder pensar la melancolía.

Él afirma que con lo que nos enfrentamos en esta estructura es con una parte de la Cosa que ha escapado al asesinato, a sea al proceso de simbolización que permite dar al objeto su estatuto de objeto perdido. Propone que en la melancolía, no habría posibilidad de duelo sino que el intento daría por resultado un luto interminable. El crimen sería recordado períodicamente, y nunca logrado.

El duelo no se puede realizar y el objeto falta no se constituye.

Volviendo a la cita de Freud, que nombramos en un principio, esta fuerte fijación al objeto de amor en contradicción con una escasa resistencia de la investidura, esto se entendería en la medida en que el otro no guarda el objeto a del sujeto, por lo tanto un duelo no podría inscribir una pérdida y la única salida es el intento de destrucción del otro en la identificación.

Es curioso observar que muchas de las crisis a lo largo de la vida de un sujeto melancólico se producen cuando ciertas ilusiones o aparentes deseos intentan ponerse en juego. Se trata de deseos solo sostenidos por los hilos de lo imaginario, no tienen su causa en la falta instituida por la constitución del objeto-falta, resto de una operación simbólica.

El objeto de este supuesto deseo es triturado, atacado en un intento de provocar la falta.

"Accidentes" que ocurren en el momento en que el sujeto se encamina en su aparente deseo.

Una mujer cuya ilusión más acariciada en la vida era casarse y formar una familia, como ella no había tenido, cuidar de sus hijos como su madre nunca lo había hecho con ella a quien había expuesto a peligros de muerte y luego al abandono; despues de muchas visicitudes, parejas que fracasan y abortos provocados en función de una paternidad desconocida. Finalmente conoce un hombre al que admira, suficientemente estable como para formar una familia. Se casan y ella queda embarazada.

Parecía que esta vez su sueño se iba a hacer realidad, cinco meses de feliz embarazo, todo marcha bien, salvo por una extraña fascinación que siente por el sótano de la casa donde reside mientras cursa su embarazo. El marido le advierte y llega a prohibirle que baje al sótano dado lo peligroso que resultaban las escaleras que conducian a él.

Una tarde, sin poder refrenarse, baja las escaleras, se cae, pierde su embarazo, termina en terapia intensiva y luego en una separación conyugal tortuosa (3).

¿Qué pierde el melancólico en su perdida?

Diríamos que intenta perder lo que nunca pudo perder. Nunca llegó a estar en el lugar de la castración del Otro.

Lacan distingue, en relación a la función del niño para la madre, con respecto al falo que es el objeto de su deseo, dos posibilidades.

No es lo mismo que el niño sea la metáfora de su amor por el padre que metonimia de su deseo de falo.

Si el niño es tomado como metonimia del Falo, esto implica que es metonímico en su totalidad, todo entero.

Sería entonces un objeto que viene con su ser a cubrir una falta no simbolizada. Como metonimia del falo, no es cedido como sujeto a la vida sino retenido en la pulsion de muerte.

Si los autorreproches no faltan en el cuadro melancólico como manera en que estos sujetos constituyen un yo, son autorreproches de no estar a la altura de cumplir con el papel asignado por el Otro.

Siendo metonimia del falo, y sin posibilidad de sustraerse de ese lugar, no hay otra posibilidad que ser un falo fallado.

Lacan nos plantea en sus comienzos la triangulación Niño-Madre-Falo, al cual deberíamos agregarle un cuarto elemento que es la falta real. Esta falta se intenta cubrir y puede ser cubierta de varios modos.

Cuando es recubierta solamente por el falo vamos a encontrarnos con esta constitución de la que hablamos.

Cuando el lugar de la falta es velada (simbolizada) por la metáfora paterna, el niño encontrará la manera de constituirse neuróticamente.

NOTAS

(1) "Duelo y Melancolía", S. Freud, Ed. Amorrourtu.

(2) "La crueldad Melancólica", Jacques Hassoun.

(3) "Blonde. Una novela sobre Marilyn Monroe". Joyce Carol Oates, Ed. Plaza Janés.

 

Fuente: http://www.efba.org/efbaonline/stezovsky-01.htm. Trabajo presentado en la Reunión Lacanoamericana de Recife, Brasil. 29 de agosto al 1 de septiembre de 2001.

  Gerardo Herreros http://www.herreros.com.ar