DEPRESION Y FARMACODEPENDENCIA: UNA RESEÑA HISTORICA

Dr. Lino Díaz Barriga Salgado*

 

INTRODUCCION

El abuso y dependencia a sustancias es un tema que no es exclusivo de nuestra época ni de nuestro país. Desde tiempos remotos el ser humano ha hecho uso de una o varias sustancias con fines religiosos, médicos y ceremoniales. En las tres últimas décadas esta práctica se ha diversificado, se ha extendido a grandes sectores de la población mundial y en la mayoría de los países representa un grave problema social que afecta preponderantemente a la población joven, es causa de daños a la salud, escuela, empleo y familia. También conocemos que desempeña un papel importante en accidentes, actos violentos y delictivos, homicidio y suicidio. (Suicidio en México, Art. Salud Pública, y ver que otros)

Desde un enfoque médico, el uso y dependencia de sustancias se considera como un fenómeno multicausal en sus orígenes, complejo en su desarrollo y de difícil solución. Representa un motivo de preocupación no solamente para las autoridades de salud, sino para todos aquellos sectores de la población en los que repercuten sus efectos.

Depresión y Farmacodependencia

Hace menos de una década que se habla de psiquiatría de las adicciones como una subespecialidad de la psiquiatría; también se ha acuñado el término comorbilidad psiquiátrica para designar la presencia de uno o más trastornos psiquiátricos asociados al uso y abuso de sustancias; tiene como finalidad realizar un diagnóstico más preciso y un plan de terapéutico integral. Este enfoque de tratamiento conjunto, mejora ostensiblemente el pronóstico de los pacientes. Una revisión de la literatura sobre adicciones ha identificado que la ansiedad y los trastornos del estado de ánimo, específicamente la depresión, se encuentran estrechamente vinculados con las toxicomanías.

Conviene destacar que la adicción a sustancias y la comorbilidad psiquiátrica son entidades clínicas estrechamente vinculadas desde la antigüedad. Existen múltiples referencias al uso de dogas para tratar estados de tristeza, melancolía y manía; entre ellas se destacan por su importancia el opio y la cocaína.

En esta ocasión, para ilustrar el vínculo dependencia y depresión, tomaremos como ejemplo una de estas sustancias. El opio es la droga ilícita más antigua, se conocía 6000 a.C. por las tribus sumerias que la consideraban como planta de la alegría y sabían de sus propiedades euforizantes.

En Egipto se utilizaba como tranquilizante y en Grecia se le llamaba nepenthes pharmakon. La asociación entre opio y depresión queda atestiguada en diversos tratados médico filosóficos desde principios de la era cristiana hasta la primera década del siglo XX. Durante todo este tiempo se recomendó como panacea infalible para tratar casi cualquier tipo de patología.

La primera referencia escrita en torno al opio se encuentra en la rapsodia IV de la Odisea; en ella, Homero describe un evento donde los reyes de Esparta se preparan para recibir a Telémaco, hijo de Odiseo quien llega a solicitar información sobre su padre desaparecido en la guerra de Troya concluida diez años antes, mientras tanto, Helena prepara una potente droga que disipa el dolor y la agrega al vino.

Helena como sabemos, fue causa de la guerra, pues estando casada con Menelao recibieron la visita de Paris príncipe de Troya, quien sedujo a Helena y ambos decidieron partir a Troya. Menelao y su hermano Agamenón, animados por un deseo de venganza, reclutaron un ejército de griegos y sitiaron Troya durante 10 años hasta que la ciudad fue tomada por sorpresa con la estratagema del caballo de Troya.

Menelao en su oportunidad, prometió matar a Helena, pero al encontrarla todavía joven y seductora, olvida su promesa y no ofrece sacrificios a los dioses, por lo que estos demoran su llegada a Esparta durante 7 años. En una escala en Egipto, Helena se aficiona a una droga "que disipa el dolor y el cansancio".

Ya en Esparta y confrontados por Telémaco, Helena y Menelao reviven sus recuerdos dolorosos, pero ahora como esposos no son felices y para sobrellevar su agitada y triste vida actual recurren al nepenthe. Así pues ya en plena reunión, los tres personajes ingieren el vino que Helena había preparado, pero a pesar de los preparativos y a pesar del nepenthe, no se pueden desvanecer las huellas de melancolía de Helena y Menelao mientras relatan su historia a Telémaco.

En la mitología griega y romana también se encuentran referencias constantes al opio. Un mito relata como Démeter, diosa de la tierra fecunda y hermana de Zeus, utilizaba el papaver para aliviar el dolor que le provocó el rapto de su hija Perséfone por Hades dios de la oscuridad. En el culto oficial a esta diosa se utilizaba el opio.

El papaver también se encuentra en la mano de Morfeo dios del sueño, y Hermes lo lleva en la mano cuando va a reparar el sueño de los hombres.

En medicina, Hipócrates y Galeno utilizaban el opio para curar diversos trastornos entre los que destacan los síntomas de envenenamiento, cefaleas, problemas de la vista, epilepsia, fiebre, sordera, lepra y sobre todo, un trastorno que perdura hasta el final del siglo XIX y que era provocada por un exceso de bilis negra, (melaina chole en griego) de donde deriva su nombre: Melancolía.

El opio fue el principio curativo de la farmacopea árabe y de ella pasó a la medicina europea. El famoso alquimista Paracelso elaboró un preparado de opio y alcohol llamado láudano que tuvo gran aceptación y difusión.

En el siglo XV el opio era de uso común en Europa. Esta droga constituía un pretexto literario, una llave simbólica contra el sufrimiento, la tristeza y contra los recuerdos angustiosos. Al término del siglo XVI y primera mitad del siglo XVII, Europa se apasiona por la melancolía, conocida y descrita sin cesar en el medioevo. Se la concibe como signo de genialidad y a su vez, da cuenta de la popularidad de escritos que versan sobre los síntomas físicos y psicológicos de la enfermedad. También justifica las creencias y actitudes de genialidad que inspiran a pintores, poetas y dramaturgos. Al estudiar esta singular "enfermedad del alma", médicos y teólogos hacen sus aportaciones para tratar las relaciones del cuerpo con el espíritu, pues el sujeto melancólico sufre físicamente, psicológica y moralmente.

"El Tratado de Melancolía" de Thimothy Bright, es la primera obra inglesa del renacimiento sobre la enfermedad mental. Se supone que esta obra inspiró a Shakespeare para describir a su personaje Hamlet. No olvidemos Anatomía de la Melancolía de Robert Burton que tuvo un éxito e influencia arrolladores.

Con el arribo de la era industrial, los intereses comerciales favorecieron una gran proliferación de remedios a base de opio: El Cordial de Godfrey, el elixir de opio de McMunn, el Cherry de Ayer, y el jarabe de la Sra. Winslow entre otros, eran los productos más adquiridos.

La costumbre del opio fumado y la tintura de opio, se difunde entre escritores e intelectuales ingleses como George Byron, Percy Shelley, John Keats, Charles Dickens, quienes usaban el láudano para tratar el insomnio y la ansiedad. El caso más famoso es el de Thomas de Quincey quien escribió un relato autobiográfico de su experiencia en "Confesiones de un Comedor de Opio".

La cultura francesa adopta esta costumbre y se atestigua por el relato de Honorato de Balzac Massimilla Doni y del que Charles Baudelaire hace una saga en Paraísos Artificiales. Jean Cocteau a su vez, escribe el libro "Opio. Diario de una Intoxicación"

En 1804 Armand Séquin aisla el ingrediente principal del opio y lo llamó morfina en honor del dios griego del sueño. En la segunda mitad del siglo XIX constituía un remedio para la patología orgánica y para terminar con la plaga del alcoholismo y para resolver todos los problemas sociales concomitantes a estos abusos.

No era difícil encontrarse a los morfinómanos de la "buena sociedad" en el café, en el teatro, en las esquinas de los salones de moda y en los espectáculos, inyectándose con gran desenvoltura esta sustancia. Así, la "medicina de Dios", como fue llamada durante mucho tiempo, se revelaba ahora como un veneno potencial.

En 1898 se promueve un fármaco milagroso "contra todos los dolores, sedante de la tos, y para la cura de los toxicómanos; se trataba de la diacetilmorfina cuyo nombre comercial es heroína; este nombre deriva de la palabra heroisch que significaba enérgico, heroico y de acuerdo con la propaganda, sin complicaciones secundarias aparentes.

En la actualidad sabemos que el opio, la morfina y la heroína, constituye uno de los problemas prioritarios de salud pública en USA, en varios países de Europa y su uso se incrementa de manera alarmante en la frontera norte de nuestro país.

Conclusiones

Esta breve reseña histórica sobre opio y su enlace con la depresión, muestra la íntima relación entre dolor moral, dolor físico, patología social y patología orgánica. Al mismo tiempo, identifica y plantea de manera concreta que en el tratamiento de las adicciones y de la comorbilidad psiquiátrica, debe efectuarse un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento que incluya la utilización de diversas alternativas terapéuticas. Primordialmente recomendamos el uso apropiado de fármacos que coadyuven al proceso de recuperación de síndromes de intoxicación y abstinencia, y medicamentos antidepresivos, pues se ha demostrado que evitar la prescripción farmacológica puede incrementar considerablemente el riesgo de recaídas.

Para terminar, un párrafo de Diario de una Desintoxicación de Jean Cocteau, cuya interpretación nos remite a la noción de integralidad desde una perspectiva reflexiva y flexible:

"Me he reintoxicado, pues, porque los médicos que desintoxican - debía decirse simplemente que purgan - no intentan curar los primeros trastornos que causa la intoxicación, porque volvía yo a hallar mi desequilibrio nervioso y porque prefería un desequilibrio artificial a la falta absoluta de equilibrio".


BIBLIOGRAFIA

1. Baudelaire, Ch. Los Paraísos Artificiales. Edit. Fontamara, 1994.

2. Cocteau, J. Diario de una Desintoxicación. La Fontana literaria. 1975

3. Collée, M; Quétel, C. Histoire des Maladies Mentales. Presses universitaires de France (PUF). 1994

4. Díaz Barriga, SL. Comorbilidad Psiquiátrica y Adicciones. Centros de Integración Juvenil. 1998

5. Goodman, GA. Las bases farmacológicas de la terapéutica. Mc Graw Hill Interamericana. 1996

6. Homero. La Odisea, Rapsodia IV. Varias editoriales.

7. Kaplan, IH; Sadock, JB. Tratado de Psiquiatría. Salvat Editores. 2ª edición. 1989
8. Kaufman, E; McNaul, PJ. Desarrollos recientes en la comprensión y tratamiento del abuso de drogas y de la dependencia. Hospital and Community Psychiatry. Vol. 43, No. 3. Marzo, 1992

Trabajo presentado en el Simposio
"Paradigmas de la Terapéutica de las Adicciones en el Siglo XXI"

29 de Abril, 2000

* Subdirector de Hospitalización y Proyectos Clínicos Centros de Integración Juvenil A.C.

Fuente: http://mx.geocities.com/linodi48

 

  Gerardo Herreros http://www.herreros.com.ar