La escisión defensiva del yo en la melancolía - Laura Rombolá y Lucía Farías
La escisión defensiva del yo en la melancolía*
por Laura Rombolá y Lucía Farías
"...Narciso tenía una hermana gemela que se
parecía en extremo, ambos eran bellísimos,la muchacha murió y Narciso que la
quería entrañablemente experimento gran dolor. Un día al verse en una fuente,
creyo por un instante contemplar a su hermana, y ello miti gó su pena. Aunque
sabía claramente que no era su hermana a quién veía, se acostumbro a mirarse
en la fuente para consolarse de su pérdida..."
Sumidos en las aguas de Narciso, vamos a tratar de pensar de que esta hecho el
proceso de escisión defensiva en la melancolía. Comenzaremos fieles a nuestra
metodología, por recurrir a la definición de escisión: división, separación,
rompimiento de un núcleo atómico en dos porciones iguales. En alemán spaltung
(escisión) Freud lo ha utilizado para designar el hecho de que el hombre, en
uno u otro aspecto, se divide con respecto a si mismo.
El concepto de escisión del yo fue establecido por Freud sobre todo en el marco
de una reflexión del fetichismo. Esta patología presenta el problema de las
relaciones entre el yo y la realidad.
En la constitución del yo, habría una renuncia al principio del placer para ir
accediendo al principio de realidad, y asi prevalecer la realidad objetiva. Hay
una constitución particular del yo en donde una parte accede a la realidad
objetiva y otra se resiste a aceptarlo, ya que esto le significaría un
sufrimiento psíquico. El resultado se alcanza a expensas de una desgarradura en
el yo que nunca se reparara y se hara más grande con el tiempo. Estas dos
reacciones contrapuestas frente al conflicto subsistirán como núcleo de una
escisión del yo.
En el fetichismo, Freud encuentra esta coexistencia de dos actitudes dentro del
yo, frente a la realidad de la castración: por una parte (los fetichistas)
niegan el hecho de su percepción, que les ha mostrado la falta del pene en el
órgano genital femenino; esta negación se traduce en la creación del fetiche,
substitutivo del pene en la mujer; pero por otra parte, reconocen la falta de
pene en la mujer, de la que extraen consecuencias correctas. Así el fetichista
se defiende, a través de la creación de un objeto fetiche, de la
homosexualidad, la muerte y la locura. Este modo defensivo ha sido descripto
como renegación.
Con respecto a la pérdida de la realidad, la podemos diferenciar desde tres
procesos, de acuerdo a los cuales se estructurarán distintos cuadros psicopatológicos.
En la neurosis actúa la represión, operación por medio de la cual el sujeto
intenta en este esfuerzo de desalojo de la conciencia, mantener en el
inconciente representantes ideativos ligados a una pulsión. La represión se
produce en aquellos casos en que la satisfacción de una pulsión, susceptible
de provocar placer, ofreciera el peligro de provocar displacer en virtud de
otras exigencias. En la neurosis hay una huida de un fragmento de la realidad
por frustración de un deseo infantil. En este intento fracasa y surge el síntoma.
Así el conflicto se desencadena entre el yo y el ello, al servicio del superyó
y la realidad.
En la psicosis el yo es avasallado por el ello, hay una pérdida de la realidad
y una reconstrucción de la misma a través del delirio y la alucinación. Aquí
el conflicto es entre el yo y el mundo exterior.
En las neurosis narcisistas, el conflicto es entre yo y superyo, y la melancolía
es un paradigma de este grupo.
En "El yo y el ello", Freud nos dice: "...la angustia de muerte
de la melancolía admite una sola explicación, a saber, que el yo se resigna a
si mismo porque se siente odiado y perseguido por el superyó, en vez de
sentirse amado. En efecto, vivir tiene para el yo el mismo significado que ser
amado: que ser amado por el superyó..."
¿Por qué el superyo debería odiar al yo, que es lo que encuentra dentro de si
para no reconocerlo y poder amarlo?
La sombra del objeto recae sobre el yo, y es allí donde podríamos encontrar un
nexo... Dentro del yo encontramos al muerto, una parte de ese yo queda ocupada
por este objeto, intentándole dar vida. El yo pareciera renegar la muerte del
objeto y lo mantiene dentro de si, vivo, entronizado. Es tal el grado de
desconocimiento del superyó que puede llegar a cometer suicidio, o mejor dicho
homicidio de sí.
Así vemos un yo escindido entre la incorporación de un objeto muerto y otra
parte que reniega la muerte del objeto, tratándose a sí como al objeto.Se
produce una bipartición entre el yo crítico y el yo alterado.
Las ideas delirantes no faltan en ningún caso palpable de melancolía y toman
la forma de ruina económica, corporal y psíquica. Podríamos agregar que otro
tipo de idea delirante sería que el muerto no esta muerto, sino vivo en él y
como una máxima expresión de megalomanía vemos un intento, fallido, de vencer
a la muerte, ya que con lo único que atenta es contra su propia existencia.
Bibliografía -"Diccionario de psicoanálisis" Laplanche y Pontalis
-Obras completas de S. Freud "El yo y el ello" (1923) "Pérdida
de relidad en neurosis y psicosis" (1924) "Fetichismo" (1927)
"Escisión del yo en los procesos defensivos" (1938) -"La
fascinación de la muerte", "Los suicidios" Angel Garma 1 1

Fuente: ©elSigma.com
