EL DUELO Y SU TRAMITACION EN LA CLINICA (1)

Susana Rolandi.

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Cuando el duelo es patológico como en la melancolía “La sombra del objeto ha caído sobre el Yo” de qué manera?: haciendo del yo ese objeto. No es que el yo desaparece sino que él mismo es el objeto, objeto del Otro, objeto del super yo que lo castiga, lo humilla, lo reprocha, reduciéndolo en casos extremos a la nada, sin valor alguno. Ya no es el mundo el que está empobrecido, es el yo en tanto objeto degradado que ya no vale nada para el mundo.

Se trata de una ruptura de la función del narcisismo en un momento en la que el yo y el objeto de amor son verdaderamente uno solo. La pérdida del objeto en el melancólico se produce en lo real, siendo él mismo el objeto no separado, no caído, no faltado en el otro. En el melancólico entonces el duelo no puede tramitarse porque está trabado el paso a lo simbólico. No hay recomposición significante que cubra esa pérdida en lo real porque, en el decir de Cristina Marrone, en realidad el melancólico no ha perdido nada.

En el duelo normal un sujeto frente a la pérdida de un ser querido tiene como único interés hablar del muerto, pierde todo otro anhelo y su aparato simbólico está dedicado a encontrar el significante que cubre esa pérdida en lo real. El significante no está porque no hay significante para la muerte y que no esté es precisamente lo que lanza el movimiento. El duelo, entonces se logra al cabo de un tiempo en el que el sujeto puede reubicarse en el camino de su deseo. En cambio el melancólico allí persiste, queda suspendido y vemos la muerte en vida del melancólico, eclipsado en la sombra del objeto.

Qué distintos los destinos del objeto cuando en un caso, el otro sostiene la relación de amor como causa de deseo a cuando la obtura, tapa la falta y no posibilita la caída.

(1) El presente es un fragmento del trabajo del mismo nombre presentado por la autora en la Reunión Lacanoamericana de Rosario. 1999.

Gerardo Herreros http://www.herreros.com.ar