Juan Bautista Ritvo
Nuestra habla está transitada por un real que la circunda, atraviesa y drena de una pesantez que la metáfora del palimpsesto de algún modo encarna. El palimpsesto carga y drena - y es curioso que se haya hablado, un poco estúpidamente, de acumulación de goce cuando el goce por naturaleza sólo puede perderse; lo único que se acumula es el significante en quiasmo con lo real, algo que está más acá y más allá del goce-.
La condición es posibilidad absoluta del palimpsesto y al mismo tiempo de la pérdida de goce es el acto de borradura, de tacha, de mancha presente en el sol negro de la melancolía y en el crepúsculo matutino de la pulsión de muerte.
(1) El presente es un fragmento del trabajo del mismo nombre presentado por el autor en la Reunión Lacanoamericana de Rosario. 1999.