Reacción de duelo |
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José Angel Macías Fernández, Carmen Parrado Prieto |
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| Clínica y diagnóstico diferencial
Ante la pérdida de un ser querido, la reacción normal, es con frecuencia un síndrome depresivo típico (Tabla 7.5.):
En estos casos cuando están presentes los sentimientos o ideas de culpa, éstos suelen centrarse en lo que el superviviente podría haber hecho o en lo que no hizo en el momento de la muerte el ser querido. Las ideas de muerte se limitan, por lo general a pensamientos en torno al deseo de haber muerto en lugar de la persona perdida o de haber fallecido con ella, incluso, pueden producirse algunos trastornos senso-perceptivos transitorios en forma de alucinaciones en las que el paciente refiere ver o escuchar la voz de la persona fallecida. En cualquier caso, el duelo no complicado considera sus sentimientos depresivos como “normales”, aunque acuda en busca de ayuda profesional, para liberarse de síntomas como el insomnio o la anorexia. La Asociación Americana de Psiquiatría (APA), señala, que cuando el cuadro depresivo persiste más de dos meses desde el fallecimiento y concurren los síntomas que exponemos a continuación (Tabla 7.6.), se debe plantear el diagnóstico de “trastorno depresivo mayor”.
Tipos de duelo patológico 1. Duelo complicado o no resuelto Se incluyen en esta categoría, las alteraciones en el curso e intensidad del duelo, bien por exceso (es decir, manifestaciones excesivas o atípicas, duración más allá de lo socialmente aceptado), o bien por defecto (ausencia de manifestaciones de pesar). La incidencia y prevalencia de este cuadro clínico oscilan, según diferentes autores entre el 5 y el 20 % de las reacciones de duelo. Bourgeois, distingue diferentes modalidades de duelo complicado, alguna de las cuales se superponen entre sí (Tabla 7.7.):
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- Duelo ausente o retardado: Se produce una
negación de fallecimiento con una esperanza infundada de retorno del
finado, padeciento un intenso cuadro de ansiedad y deteniéndose la
evolución del duelo en la primera fase.
- Duelo inhibido: Se produce una “anestesia emocional”, con imposibilidad de expresar las manifestaciones de la pérdida. - Duelo prolongado o crónico: Con persistencia de la sintomatología depresiva, más allá de los 6-12 meses. El duelo se detiene en la segunda fase. - Duelo no resuelto: Similar al anterior, permaneciendo el paciente “fijado”, en la persona fallecida y en las circunstancias que rodearon su muerte, sin volver a su vida habitual. El duelo se ha detenido entre la segunda y tercera fase. - Duelo intensificado: Se produce una intensa reacción emocional tanto precoz como mantenida en el tiempo. - Duelo enmascarado: Se manifiesta clínicamente por síntomas somáticos. - Reacciones de aniversario anormalmente dolorosas: Más allá del primer año, se presupone que las reacciones de aniversario, no deben conllevar un serio recrudecimiento de las emociones. 2. Duelo psiquiátrico En esta forma de duelo, se produce la aparición de un verdadero trastorno psiquiátrico, cumpliendo todos los criterios para su diagnóstico. Hanus, señala la predisposición de las personalidades de tipo narcisista a sufrir esta modalidad de duelos porque son particularmente sensibles a la pérdida de sus objetos amados. Distingue varios tipos clínicos (Tabla 7.8.):
- Histérico: El deudo se identifica con la persona fallecida, presentando el mismo cuadro que motivó su fallecimiento. - Obsesivo: La ambivalencia emocional a la que normalmente se enfrenta la persona obsesiva, crea en él fuertes sentimientos de culpa, que suelen abocar en una depresión grave y prolongada. - Melancólico: Este cuadro clínico destaca, la pérdida de la autoestima y la ideación suicida. - Maníaco: (Manía del duelo). Se produce un cuadro de excitación psicomotriz y humor expansivo que evouciona posteriormente a un cuadro depresivo. - Delirante. Hanus insiste en que “casi todos los trastornos mentales pueden encontrarse como manifestación del duelo patológico, en personas que no habían sufrido ninguna patología psiquiátrica previa”. Predictores del duelo patológico Aunque no existe unanimidad en la bibliografía consultada, a cerca de las variables pronóstico que van a provocar la transformación de una reacción de pesar normal en una reacción de duelo patológico, señalaremos las siguientes (Tabla 7.9.):
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| - La falta de salud física o mental previa
es el mejor predictor de desenlace negativo. Es acusado el riesgo de
suicidio en sujetos alcohólicos.
- La ambivalencia afectiva con agresividad en la relación preexistente con el difunto. - La frecuencia de duelos repetidos. - Se acepta una mayor fragilidad en el varón con respecto a la mujer. - La muerte repentina no es un factor general que acentúe la intensidad de los desajustes de los familiares. Incluso la prolongación de la enfermedad terminal, puede provocar con mayor facilidad un desenlace negativo. - La presencia de los siguientes síntomas de alarma (Tabla 7.10.):
Evaluación clínica y tratamiento Aunque es frecuentemente difícil distinguir la reacción de pesar de la depresión mayor, los objetivos del médico de atención primaria se centrarán en valorar (Tabla 7.11.):
Pautas de actuación con el paciente afligido Tanto si la reacción de duelo es normal, como si es patológica, la actuación terapéutica, deberá buscar dos objetivos (Tabla 7.12.):
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Abordaje terapéutico
- Facilitar el que el paciente hable sobre el fallecido y las circunstancias de su muerte. - Propiciar la expresión emocional del paciente, siendo frecuente además de las vivencias de tristeza, pesar o desesperación, los sentimientos de hostilidad hacia el fallecido y la cólera hacia el médico o el hospital donde se produjo la muerte del ser querido. - Explicación al enfermo de que los síntomas que padece como: ansiedad, sentimientos de culpa, preocupación por la imagen del difunto, son reacciones normales y que desaparecerán con el paso del tiempo. - Asegurar que aunque inicialmente puede ser necesario que reduzca sus compromisos laborales o sociales, se debe facilitar el retorno a sus actividades habituales en un plazo de 3-6 semanas. - Recomendar el acompañamiento de familiares y amigos y facilitar la realización de las tareas domésticas durante el período inicial. - En las reacciones agudas de duelo, la contemplación del cuerpo de la persona fallecida, evita la cristalización de fantasías, imaginaciones o temores a lo desconocido, ya que para poder iniciar el duelo, muchas personas necesitan la oportunidad de decir “adiós”. Tratamiento psicofarmacológico El empleo de fármacos estará dirigido al tratamiento de los problemas asociados, como la ansiedad e insomnio, procurando no interferir el desarrollo del duelo normal, mediante una sedación - ansiolisis excesiva que puede provocar una indeseable reacción de culpabilidad en el enfermo. La prescripción de un antidepresivo, deberá retrasarse un período de tres meses siendo exigible que el cuadro clínico cumpla criterios de episodio depresivo mayor. Como antidepresivo de primera elección, recomendamos los I.S.R.S. (paroxetina). Los fármacos recomendables son los siguientes (Tabla 7.13.):
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Bibliografía
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Fuente: http://www.faes.es/cursoansiedadAP/curso/entrega4/desarrollo1/index.html