LA CRUELDAD EN EL DESENLACE DE UN SUJETO (1)

Juan Perlo

... Allí encontró su cuerpo la temprana marca de un goce arrasador que la dejaba siendo puro objeto para el otro. Desde esos confines donde la melancolía se encuentra con el masoquismo, venía esta niña que todavía buscaba encontrar en un hombre un nombre que la nombrara como sujeto. Si "el nombre es el tiempo del objeto", estábamos tratando de inducir un alumbramiento posible para esta niña desamparada, un nombre que le permitiera existir por fuera del otro. Una traza simbólica propiciatoria le venía de una abuela que supo poner la palabra interdictora a ese goce paterno desenfrenado. Desde esta imago se apuntaló la transferencia. Venía entonces la nieta y me contaba las desventuras con su padre, ahora devenido marido cruel y se dejaba consolar al precio de un caramelo que puntualmente me requería en cada sesión, mientras íbamos desgranando una ruta posible para su existencia colmada de complicaciones seriamente preocupantes.
La pasión amorosa que se enciende en resguardo de una autosuficiencia indeclinable, toma el atajo de la crueldad dirigida hacia el otro, donde el reclamo se escucha como injuria, correlato de una mortificación alienada, que en las idas y venidas de la especularidad, pone a los apasionados al borde del abismo melancólico del que se sustraen, unificando el uno en ser de cada uno en referencia al otro. La traición arma mortal y la injuria que la dispara, hacen estallar el espejo que se despedaza y hecho restos ella cae como residuo del otro. El dolor de existir, intolerable, hace el primer estrago en su vida suicidándose en el lugar de objeto que no puede ser para el otro. 

(1) El presente es un fragmento del trabajo del mismo nombre presentado por el autor en la Reunión Lacanoamericana de Rosario. 1999.

Gerardo Herreros http://www.herreros.com.ar