Oh, melancolía!

Orlando M. Malagón


Es el sentimiento más conocido por nosotros, hemos de experimentarlo por lo menos una vez al día: la tristeza. A diferencia del amor, sabemos con toda seguridad cuándo la sentimos. La tristeza no es depresión, y eso debe quedar muy claro. De hecho, puede considerarse como un mecanismo homeostático que indica un desgaste energético y por ende una necesidad de descanso, descanso emocional, reenergización; el cerebro necesita producir más sustancias y es necesario un bajo nivel de actividad... esto es sólo una hipótesis. Podemos también considerar que la tristeza cumple una función catártica: ¿cómo podemos sobrevivir a la ruptura o la pérdida de un ser querido, si no es sintiéndonos tristes?.. seguimos hipotetizando.
Pero cuando en que la tristeza alcanza niveles asfixiantes, un vacío se apodera de nuestro ser, experimentamos soledad, pensamos que somos los únicos que sienten que el mundo está loco, que los padres no nos comprenden, que la generación "moderna" es desgastante, que el egoísmo carcome el alma, que la vida no tiene sentido, que no hay dios que sea capaz de animarnos, que acaso nunca debimos nacer, que tenemos la culpa de la pobreza y la indigencia, que... que... que...
Llegamos a creer, como José Alfredo, que "la vida no vale nada" (aunque no estemos en Guanajuato). Pasamos a una experiencia dolorosa en el sentido existencial, la náusea de Sartre, la caída de Heidegger, el naufragio de Jaspers... entonces sí hablamos de depresión.

Antiguamente llamada "melancolía", la depresión aparece desde que el hombre es hombre. El libro bíblico de Job da cuenta de ello, están también las Lamentaciones, el libro de Jeremías, que no gratuitamente es conocido como "el profeta llorón". Homero y Sófocles son los hombres que describen con esplendor las pasiones humanas en las tragedias griegas; Edipo se saca los ojos al enterarse que fornicaba con su propia madre; Penélope teje durante el día y por la noche desbarata el tejido esperando siempre a su amado Odiseo.

Ha sido motor del arte, pues es el sentimiento que representa el dolor más profundo de la existencia humana; la expresión artística ha sido catártica en este sentido.

Se encuentra enmarcada dentro de los Trastornos del Humor, denominados en el DSM-IV como Trastornos del Estado de Ánimo. Para que podamos hablar de Depresión, una depresión real y no solo una tristeza, se requieren los siguientes criterios:

A. Presencia de 5 o más de los siguientes síntomas durante un período de 2 semanas que representan un cambio respecto a la actividad previa; uno de los síntomas debe ser (1) estado de ánimo deprimido o (2) pérdida de interés o de la capacidad para el placer.
(1) Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día , casi cada día (sentimiento de tristeza o vacío). En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable.
(2) Disminución acusada del interés o capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades.
(3) Pérdida o aumento importante de peso, pérdida o aumento de apetito casi cada día.
(4) Insomnio o hipersomnia
(5) Agitación o enlentecimiento psicomotores
(6) Fatiga o pérdida de energía
(7) Sentimientos de inutilidad, o de culpa, excesivos o inapropiados
(8) Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión
(9) Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.
B. Los síntomas no cumplen los criterios para un episodio mixto (maníaco depresivo)
C. Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo
D. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (droga o medicamento) o una enfermedad médica (p. ej. hipotiroidismo)
E. Los síntomas no se explican mejor por la presencia de un duelo (pérdida de un ser querido), los síntomas persisten más de dos meses o se caracterizan por una acusada incapacidad funcional, preocupaciones mórbidas de inutilidad, ideación suicida, síntomas psicóticos o enlentecimiento psicomotor.

Es importante señalar que la depresión se puede presentar como un síntoma de algún otro trastorno psiquiátrico, por ejemplo la esquizofrenia, los trastornos degenerativos, trastornos relacionados con el uso de sustancias, entre otros. Cuando la depresión se presenta como un trastorno en sí mismo se le conoce como Depresión Mayor; existe otro trastorno parecido, la Distimia, que involucra un humor depresivo casi como característico de la personalidad.

También es importante que mencionemos que la depresión se presenta frecuentemente asociada a trastornos de tipo ansioso, como son las fobias, lo que hace pensar en una etiología neuroquímica. No obstante, no podemos olvidar que como ente biopsicosocial, el hombre es susceptible de sufrir depresión por diferentes causas, que hasta ahora no logramos conocer del todo.

Fuente: http://members.nbci.com/conducta/rev5/rev5/depre.html

 

  Gerardo Herreros http://www.herreros.com.ar