Es el sentimiento más conocido por nosotros, hemos de experimentarlo por lo
menos una vez al día: la tristeza. A diferencia del amor, sabemos con toda
seguridad cuándo la sentimos. La tristeza no es depresión, y eso debe quedar
muy claro. De hecho, puede considerarse como un mecanismo homeostático que
indica un desgaste energético y por ende una necesidad de descanso, descanso
emocional, reenergización; el cerebro necesita producir más sustancias y es
necesario un bajo nivel de actividad... esto es sólo una hipótesis. Podemos
también considerar que la tristeza cumple una función catártica: ¿cómo
podemos sobrevivir a la ruptura o la pérdida de un ser querido, si no es sintiéndonos
tristes?.. seguimos hipotetizando.
Pero cuando en que la tristeza alcanza niveles asfixiantes, un vacío se apodera
de nuestro ser, experimentamos soledad, pensamos que somos los únicos que
sienten que el mundo está loco, que los padres no nos comprenden, que la
generación "moderna" es desgastante, que el egoísmo carcome el alma,
que la vida no tiene sentido, que no hay dios que sea capaz de animarnos, que
acaso nunca debimos nacer, que tenemos la culpa de la pobreza y la indigencia,
que... que... que...
Llegamos a creer, como José Alfredo, que "la vida no vale nada"
(aunque no estemos en Guanajuato). Pasamos a una experiencia dolorosa en el
sentido existencial, la náusea de Sartre, la caída de Heidegger, el naufragio
de Jaspers... entonces sí hablamos de depresión.
Antiguamente llamada "melancolía", la depresión aparece desde que el hombre es hombre. El libro bíblico de Job da cuenta de ello, están también las Lamentaciones, el libro de Jeremías, que no gratuitamente es conocido como "el profeta llorón". Homero y Sófocles son los hombres que describen con esplendor las pasiones humanas en las tragedias griegas; Edipo se saca los ojos al enterarse que fornicaba con su propia madre; Penélope teje durante el día y por la noche desbarata el tejido esperando siempre a su amado Odiseo.
Ha sido motor del arte, pues es el sentimiento que representa el dolor más profundo de la existencia humana; la expresión artística ha sido catártica en este sentido.
Se encuentra enmarcada dentro de los Trastornos del Humor, denominados en el DSM-IV como Trastornos del Estado de Ánimo. Para que podamos hablar de Depresión, una depresión real y no solo una tristeza, se requieren los siguientes criterios:
A. Presencia de 5 o más de los siguientes síntomas durante un
período de 2 semanas que representan un cambio respecto a la actividad previa;
uno de los síntomas debe ser (1) estado de ánimo deprimido o (2) pérdida de
interés o de la capacidad para el placer.
(1) Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día , casi cada día
(sentimiento de tristeza o vacío). En los niños y adolescentes el estado de ánimo
puede ser irritable.
(2) Disminución acusada del interés o capacidad para el placer en todas o casi
todas las actividades.
(3) Pérdida o aumento importante de peso, pérdida o aumento de apetito casi
cada día.
(4) Insomnio o hipersomnia
(5) Agitación o enlentecimiento psicomotores
(6) Fatiga o pérdida de energía
(7) Sentimientos de inutilidad, o de culpa, excesivos o inapropiados
(8) Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión
(9) Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin plan
específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.
B. Los síntomas no cumplen los criterios para un episodio mixto (maníaco
depresivo)
C. Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro
social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo
D. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una
sustancia (droga o medicamento) o una enfermedad médica (p. ej. hipotiroidismo)
E. Los síntomas no se explican mejor por la presencia de un duelo (pérdida de
un ser querido), los síntomas persisten más de dos meses o se caracterizan por
una acusada incapacidad funcional, preocupaciones mórbidas de inutilidad,
ideación suicida, síntomas psicóticos o enlentecimiento psicomotor.
Es importante señalar que la depresión se puede presentar como un síntoma de algún otro trastorno psiquiátrico, por ejemplo la esquizofrenia, los trastornos degenerativos, trastornos relacionados con el uso de sustancias, entre otros. Cuando la depresión se presenta como un trastorno en sí mismo se le conoce como Depresión Mayor; existe otro trastorno parecido, la Distimia, que involucra un humor depresivo casi como característico de la personalidad.
También es importante que mencionemos que la depresión se presenta frecuentemente asociada a trastornos de tipo ansioso, como son las fobias, lo que hace pensar en una etiología neuroquímica. No obstante, no podemos olvidar que como ente biopsicosocial, el hombre es susceptible de sufrir depresión por diferentes causas, que hasta ahora no logramos conocer del todo.
Fuente: http://members.nbci.com/conducta/rev5/rev5/depre.html