Por esto el amor en el mundo, ese amor que inspirara al verbo dantesco, en este sentido, es una pasión cuanto más bella, más dolorosa, cuanto más metafísica, si cabe la palabra, más melancólica, porque mientras más se descubre un aliento de cielo en él, más intensa, y conmovedora es la reacción a la gloria celestial, y es más triste y tormentoso hacer el viaje por la Tierra, atravesar la cárcel mundanal entre una leve sonrisa de esperanzas y un espasmo de sombra e inquietud. EL ROMANTICISMO EN LA POESIA CASTELLANA. Vallejo
Hoy he visto uno de esos dibujos que se ha vuelto muy negro y demasiado melancólico para la primavera, pero en fin, suceda lo que suceda y en cualesquiera circunstancias ésta es una cosa que puedo conservar mucho tiempo como ocupación; y en cierto modo hasta podría llegar a ser un medio de ganarme el pan...
Mi viejo, mi buen amigo, no olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas y que las obedecemos sin saberlo. Aunque recobrar el valor ante las faltas cometidas o por cometer sería mi curación, no olvidemos que tanto nuestros «spleens» y melancolías, como nuestros sentimientos de bondad y de sentido común, no son nuestros únicos guías, ni, sobre todo, nuestros guardianes definitivos...
... La melancolía me invade muy a menudo con gran fuerza. Cuanto más se normaliza la salud y más capaz siento la cabeza de razonar fríamente, más me parece una locura, una cosa totalmente contra la razón pintar, que nos cuesta tanto y no reporta nada, ni siquiera el precio de costo. Entonces me siento muy triste y el problema es que a mi edad es terriblemente difícil volver a empezar otra cosa.
La salud va muy bien, salvo a menudo mucha melancolía, pero me siento bien, mucho mejor que este verano y hasta mejor que cuando venía aquí, y hasta mejor que en París.
Ú L T I M A S C A R T A S D E S D E L A L O C U R A. Van Gogh.
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