Melancolía y Literatura - Letra S

Pronto estaré entrando en la fase llamada ansioardiente, donde las frazadas me darán sensación de incendio y las sábanas impresión de escarcha, y si me tapo mucho me quemo y si me destapo me hielo. Y por las mismas causas me reiré y sentiré pena, y tendré accesos de calor seguidos de profunda melancolía, sin que me sea posible establecer el punto medio de nada. Y por si esto fuera poco, devastarán mi organismo unas rachas alternativas de lujuria y de gula. La vera historia de Purificación. Saguier


—¡No importa, es tan pequeña mi tierra! 
Y agregó, quizás, con un poco de melancolía: 
—Derecho, camino adelante… no se puede ir muy lejos...Saint-Exupéry Antoine de

¡Ah, principito, cómo he ido comprendiendo lentamente tu vida melancólica! Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol...

El principito arrancó también con un poco de melancolía los últimos brotes de baobabs. Creía que no iba a volver nunca. Pero todos aquellos trabajos le parecieron aquella mañana extremadamente dulces. Y cuando regó por última vez la flor y se dispuso a ponerla al abrigo del fanal, sintió ganas de llorar...

El tercer planeta estaba habitado por un bebedor. Fue una visita muy corta, pues hundió al principito en una gran melancolía.

No respondió a mi pregunta, sino que añadió: 
—También yo vuelvo hoy a mi planeta...
Luego, con melancolía:
—Es mucho más lejos... y más difícil... El Principito. Saint-Exupéry


la ambición creadora y animosa declina cediendo su puesto al recuerdo desmayado y cobarde; tiramos la pluma y reflexionamos, un codo apoyado en la mesa; sobre nuestra frente la melancolía hila sus nieblas grises... Lolita: Cantares y juegos de las niñas. Santiago y Gadea.


Pero la figura más extraordinaria de aquel Congreso de gente 
extraordinaria, era la de una joven, vestida de blanco como la simpática 
donna del vate florentino, que alejada de todo, de todo aquel mundo, 
recostada contra el ángulo más sombrío del parque, y, como Ophelia, 
deshojando flores, simulaba la estatua de la Melancolía cuando llega a ese 
punto en que amenaza convertirse en desesperación y en catástrofe. La mujer de todo el mundo. Sawa


Es bastante incomprensible cómo el gusto ha cambiado tan absoluta y repentinamente, a no ser que nos lo expliquemos por la misma razón por la que los tres amigos del padre, en la comedia de Molière, recomendaban una cura para la melancolía de su hija, que debía poner en las habitaciones de ella, bien pinturas, bien tapices, bien porcelanas, según las diversas obras de arte en que comerciaba cada uno de ellos...

La melancolía, aun la melancolía amorosa, no está tan profundamente arraigada, al menos en los cerebros varoniles y caracteres flexibles, para que éstos resistan la tentación de las cosas atrayentes que los rodean. Conduce a impresiones inesperadas y sorprendentes, a deseo de cambiar de lugar, a buscar aquellas escenas que puedan crear nuevas asociaciones de ideas y a verse sumergido bajo la influencia de la actividad del género humano...

Los dos sportmen se miraron y sonrieron, y el mayor de los dos, de figura varonil y elegante, de rostro moreno, en el que aparecía reflejada esa tristeza que algunos fisonomistas atribuyen a los temperamentos melancólicos, y otros, como el escultor italiano auguró del rostro de Carlos I, consideran cual anuncio de muerte desgraciada...

Mientras el duque hablaba, los ojos de los presentes estaban todos dirigidos hacia D'Hymbercourt y Des Comines, y el abatimiento y turbación de sus rostros, al no tratarse de personas en las que era natural semejante expresión de melancolía, se hizo tan visible, que la alegría de los reunidos, que la rápida circulación de copas de excelente vino habla elevado a un alto grado, fué disminuyendo poco a poco, y sin ser capaz de dar razón alguna por semejante cambio en su ánimo, los hombres se hablaban en voz baja unos con otros como en vísperas de esperar recibir extrañas e importantes noticias. Quintín Durward. Scott


«Concédaseme la gracia de morir (por estas palabras comenzaba su melancolía, después de una inocente jocosidad), concédaseme la gracia de morir, cuando se haya extinguido el aceite de mi lámpara, antes que servir de pábilo a los flamantes ingenios mozos, cuya fatuidad desdeña todo lo que no es nuevo, cuyo entendimiento no se muestra sino en la elección del vestido y cuya constancia expira antes que la moda»...

DIANA.- Aquel fatuo engalanado con escarapelas. ¿Y por qué estará tan 
melancólico?
ELENA.- Habrá sido herido en el combate. A buen fin no hay mal principio.

JAIME: Yo no tengo la melancolía del sabio, que es envidia; ni la del músico, que es capricho; ni la del cortesano, que es orgullo; ni la del soldado, que es ambición; ni la del letrado, que es astucia; ni la de la dama, que es melindre; ni la del enamorado, que es todo eso junto. Es una melancolía muy propia, compuesta de muchos ingredientes, sacada de muchos objetos; a saber, de las múltiples reflexiones de mis viajes, y el mucho cavilar sobre ellos me envuelve en la más veleidosa tristeza. Como gustéis.

Aquí llega a punto, como en la catástrofe de las viejas comedias. Haré el papel del melancólico fatal, con suspiros de lunático. 
–¡Ah, esos eclipses predicen estas discordancias! Fa, sol, la, mi. El Rey Lear.

Lo hizo, y mi consejo le dio fruto, pues, para abreviar, al verse por ella rechazado, le entró melancolía, después inapetencia, después insomnio, después debilidad, después mareos y, siguiendo este declive, la locura que le hace delirar y que todos lamentamos...

El espíritu que he visto quizá sea el demonio, cuyo poder le permite adoptar una forma atrayente; sí, y tal vez por mi debilidad y melancolía, pues es poderoso con tales estados, me engaña para condenarme...

REY: ¿Amor? No, por ahí no se encamina y, aunque fuera algo confuso, lo que ha dicho no es indicio de locura. Algo lleva en el alma que su melancolía está incubando y temo que al romperse el cascarón habrá peligro. Para evitarlo, 
como medida inmediata he decidido que parta sin demora hacia Inglaterra 
a reclamar el tributo que nos debe. Hamlet.

Mas, en cuanto el sol, que todo alegra, comienza a descorrer por el remoto oriente las oscuras cortinas del lecho de Aurora, mi melancólico hijo huye de la luz y se encierra solitario en su aposento, cerrando las ventanas, expulsando toda luz y creándose una noche artificial. Romeo y Julieta.

EL REY.- He aquí el caso. Asediado por una sable melancolía, sometía mi oprimente humor negro al remedio salutífero de tu atmósfera reconfortante; y, como soy un hijodalgo, me decidí a dar un paseo...

MOTH.- Es señal evidente, señor, de que mirará con aire triste.
ARMADO.- ¡Cómo! La tristeza y la melancolía son una y la misma cosa, querido pequeño.
MOTH.- ¡No, no! ¡Por Dios, señor, no!
ARMADO.- ¿En qué puedes distinguir la tristeza de la melancolía, mi tierno mozalbete?
MOTH.- En virtud de una demostración familiar de sus resultados, mi viejo coriáceo.
ARMADO.- ¿Por qué viejo coriáceo? ¿Por qué viejo coriáceo?
MOTH.- ¿Por qué tierno mozalbete? ¿Por qué tierno mozalbete?...

CATALINA.- La convirtió en melancólica, triste y apesarada, hasta que murió. De haber sido tan ligera como vos, de un humor tan alegre, vivo y revoltoso, no hubiera muerto sin ser abuela. Lo que os sucederá a vos, pues un corazón encendido vive mucho tiempo. Trabajos de amor perdidos.Shakespeare


 

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Gerardo Herreros http://www.herreros.com.ar