Crecimos escuchando que Gabriela Mistral nos legó los mejores poemas y los versos más bellos de nuestro país. Y así se nos fue quedando en la retina la imagen mítica de la madre universal, la maestra rural y abnegada, la magnífica escritora de sonrisa triste y carácter melancólico que no tuvo hijos. Lorena Figueroa - Tierra, indio, mujer: Pensamiento social de Gabriela Mistral. Figueroa
Cuando en la luz de la demencia
el falo engendra sus demonios
y Magdalena rompe el muro con su boca de fiera...
Delira Magdalena,
has de mi pan tu sexo,
el ángel repetido de la melancolía,
secuestrarme del tiempo
y disputemos ahora el destino invariable de la mortalidad,
Dibuja entre mis pies tu sombra,
padece en mi espesor tu fuga,
Magdalena, polo de infiernos
tu cúpula nocturna se me escapa en la niebla,
tu máxima oquedad de fuego,
me vienen los fantasmas,
el cuerpo traza el muro
y una mujer se ama mientras otra la asusta con su seno. A la sombra del buitre.
Fagundo.
...esa sensación de volar como una gaviota en el azul, lejos de las suciedades y las melancolías, sobre un mar que, desde lo alto, parece siempre limpio. En el fondo, la valentía es optimismo. Yo no era optimista porque no era valiente. Carta a un niño que nunca nació. Fallaci
Ras estaba encorvado sobre sí mismo y sólo alzaba la mirada cuando algún cuervo pasaba velozmente sobre su cabeza, igual que alguna idea triste. Sacó la flauta de la bolsa y tocó una canción dulce pero melancólica que había compuesto durante su adolescencia, cuando era presa de ocasionales ataques de tristeza que caían sobre él como la sombra de una nube huidiza. Lord Tyger. Farmer.
Aristóteles puso en crédito de ingeniosos a los melancólicos, no sé por qué. La experiencia nos está mostrando a cada paso melancólicos rudos. Si nos dejamos llevar de la primera vista, fácilmente confundiremos lo estúpido con lo extático. Las lobregueces del genio tienen no sé qué asomos a parecer profundidades del discurso; pero si se mira bien, la insociabilidad con los hombres no es carácter de racionales.
...Supuesto este fundamento del arte, establecen sus reglas generales; esto es, señalan los principios de donde se deben derivar la particulares. Estos principios son cinco. El primero, la analogía en la figura con alguna especie de animales. El segundo, la semejanza con otros hombres, cuyas cualidades se suponen exploradas. El tercero, aquella disposición exterior, que inducen algunas pasiones. El cuarto, la representación del temperamento. El quinto, la representación de otro sexo. Por el primer principio se dirá, que es animoso aquel hombre cuya figura simbolizarse algo con la del león. Por el segundo se dirá, que es tímido aquel que en el aspecto se parece a otros hombres que sabe son tímidos. Por el tercero, que es mal acondicionado el cejijunto, porque el que está enfadado suele juntar las cejas, arrugando el espacio intermedio. Por el cuarto, que es melancólico el de tez morena y arrugada, porque el humor atrabiliario se supone negro y seco. Por el quinto se dice, que los muy blancos son débiles y tímidos, porque este color es propio de las mujeres. Basta para explicación de cada regla un ejemplo.
.... Que el temperamento consista en la mixtión de las cuatro primeras cualidades, como juzgan los galénicos, que en la combinación de mil millares de cosas, por la mayor parte incógnitas a nosotros, como yo pienso, lo que no tiene duda es, que no hay medio alguno para conocer el temperamento individual de cada hombre, con aquella determinación, que se requiere, para juzgar de su índole, capacidad, afectos, etc. ¿Qué haremos con saber, si aun siquiera eso se puede conocer por el rostro, que éste es pituitoso, aquél melancólico, el otro colérico, sanguíneo, etc.? ¿Quién no observa cada día, dentro de cualquiera de las nueve clases de temperamentos, que establecen los galénicos, hombres de diversísima índole y capacidad? Hay sanguíneos, pongo por ejemplo, de excelente ingenio, y sanguíneos muy estúpidos; sanguíneos de bella índole y sanguíneos de perversas inclinaciones; sanguíneos animosos como leones, y sanguíneos tímidos como ciervos. Sabiduría aparente. Feijoo
Hoy, noche tonta y melancólica, de esas en las que la mirada se pierde en una maldita esquina de la habitación y la memoria hace lo que le viene en gana. Diario Intimo. Fernandez Arguellas.
llenos de alegrías melancólicas y de zalamerías parlanchinas
... la lamentación sonora de las melancolías románticas que se repiten en todos los ecos de la tierra y de la eternidad!
... A la luz de la luna, en el jardín, recitaba todas las rimas apasionadas que sabía de memoria y le cantaba suspirando adagios melancólicos
... Después, contemplando el gesto melancólico del esbelto animal que bostezaba lentamente
... Entonces, los apetitos de la carne, las codicias del dinero y las melancolías de la pasión, todo se confundía en un mismo sufrimiento;
... Como al regreso de la Vaubyessard, cuando las contradanzas le daban vueltas en la cabeza, tenía una melancolía taciturna, una desesperación adormecida.
...¡Ah!, ya ve usted ?replicó él con voz melancólica? que yo tenía razón de no querer volver; pues este nombre este nombre que llena mi alma
... Estuvo tranquilo, serio, melancólico
... Y fingió no notar sus suspiros melancólicos, ni el pañuelo que sacaba. Madame Bovary. Flaubert
—Bien entiendo por qué lo decís —respondió al punto Marcelo—; y no es alteza de entendimiento,
como dais a entender por lisonjearme o por consolarme, sino cualidad de edad y humores diferentes, que nos
predominan, y se despiertan con esta vista, en vos de sangre y en mí de melancolía.
De los nombres de cristo. Leon
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