Melancolía y Literatura - Letra D

152.- Estas reglas (del método experimental) te permitirán distinguir lo verdadero de lo falso. Ellas inducen a los hombres tan sólo a prometerse cosas posibles y moderadas. Ellas te librarán del velo de la ignorancia, la cual, impidiéndote comprobar el efecto (que buscas), sería para ti causa de desesperación y melancolía. Aforismos. Da Vinci


Al declinar la Edad Media el tiempo irreversible que invade la sociedad se experimenta por la conciencia vinculada con el antiguo orden bajo la forma de una obsesión por la muerte. Es la melancolía de la disolución de un mundo, el último en que la seguridad del mito equilibraba todavía la historia; y para esta melancolía todo lo terrestre se encamina solamente hacia su corrupción. La sociedad del espectáculo. Debord


Sintió melancolía, una melancolía que lo calmaba, una especie de paz interior. Deus Irae. Dick


Sólo de tarde en tarde tenían el uno o el otro un momento demelancolía, y para estas recaídas siempre estaba el compañero que reconfortaba al apesadumbrado con su sola presencia.

...

Y después pasó por una etapa de melancolía y de lágrimas. Sin causa aparente, los ojos se le humedecían y, si bien procuraba contenerse, a veces sufría grandes accesos de llanto. MECANOSCRITO DEL
SEGUNDO ORIGEN.
De Pedrolo


La noche caía silenciosa y aquel inmenso campo de nieve tomaba en la semiobscuridad no sé qué aspecto de profunda melancolía... Poquita cosa

La negra le pareció fea; la casa, triste... Poseído de indefinible melancolía, fue a sentarse cerca de la fuente y llenó una pipa con el tabaco de Barbassou. Tartarín de Tarascon. Daudet.


A menudo, estos pensamientos me oprimían el alma y me afligían tanto que Defoe Danieltardaba mucho en recuperarme. Me preguntaba qué habría hecho, pues no me consideraba ca paz de haber puesto resistencia, ni siquiera de haber tenido la lucidez de hacer lo que tenía que hacer; mucho menos lo que ahora, después de mucha preparación y meditación, podía hacer. Cuando pensaba seriamente en esto, me sumía en un profundo estado de melancolía que, a veces, duraba mucho tiempo...

No puedo hallar las palabras precisas para expresar la extraña melancolía y los ardientes deseos que este naufragio suscitó en mi espíritu y que me hacían exclamar: «¡Oh, si al menos uno o dos, es más, solo un ser se hubiese salvado de este naufragio, o hubiese podido llegar hasta aquí, para que yo pudiese tener un compañero, un semejante con quien poder hablar y conversar!» En todo el transcurso de mi vida solitaria, nunca había deseado tanto la compañía humana, ni había sentido una pena tan profunda por no tenerla. Aventuras de Robinson Crusoe. Defoe


cuando el gas del Champaña se desenvolvía lentamente resbalando de la copa como un alma que sale por la abertura de la losa sepulcral, mezclándose con la espesa nube de humo en que siempre vivía, con la cabeza inclinada y melancólica, y los codos sobre la mesa. Entonces veía sílfides, princesas, sin tacto y sin aliento, vagando sobre la azulada llama de su ponchera. Yago Yasck. de Madrazo


¡Pobres estatuas mutiladas! Los cedros y los laureles cimbreaban con augusta melancolía sobre las fuentes abandonadas. Beatriz -Satanas-. del Valle-Inclan


La desesperación con que mamá y yo nos miramos a cada equivocación mía es profundamente melancólica...

Recuerdo que enseguida creí poco a poco descender al mundo de los sueños por aquel haz de luz que reflejaba sobre el mar su brillo tan melancólico...

Dickens CharlesDora como ningún mortal había amado antes que yo. Pero ante la melancólica observación de miss Mills de que sería dichoso para algunos corazones el no haber amado tanto como yo, le dije que mi observación se refería al sexo masculino únicamente...

De vez en cuando hacía un esfuerzo para reponerse, y silbaba una cancioncilla; pero pronto volvía a caer en profunda melancolía, y cuanto más abatido estaba, más se retorcía el sombrero y más se es­tiraba el cuello de la camisa.

La opinión de mistress Chillip es que ha cambiado completamente de humor desde que se ha casado, y que está casi loca de melancolía...

Volvía por la no­che, a caballo, pues había recaído en mi humor melancó­lico... sobre todo cuando la dejaba... y me gustaba verme obligado a hacer ejercicio para escapar a los recuerdos del pasado, que me perseguían en mis penosas vigilias y en mis sueños, más penosos todavía. David Copperfield

El pobre barón lo soportó todo mientras pudo, y cuando no pudo soportarlo ya más 
perdió el apetito y el ánimo, y se quedó sentado lleno de tristeza y aflicción. 
Pero todavía le aguardaban problemas peores, y cuando le llegaron aumentó su 
melancolía y su tristeza. El Varon de Grogzwig.

Razonó con ella que estimular esas fantasías era provocar la melancolía, cuando no la locura. Para Leer al Atardecer. Dickens


Así parecía opinar Ives Castagnino, el músico de Palermo, quien componía valses melancólicos al solo efecto de seducir señoritas. Cuando no lo lograba, su tristeza le dictaba otras canciones que mas tarde le servían para deslumbrar señoritas nuevas y así recomenzaba el circulo. Historias de amor. Dolina. Otro testo de Dolina


Acto seguido se sentó en el diván, a los pies del enfermo, mejor dicho, se recostó cómodamente.
-Continúa con su melancolía -dijo Rasumikhine-. Hace un momento le ha faltado poco para echarse a llorar sólo porque le hemos 
mudado la ropa interior... Crimen y Castigo.

Según la costumbre de todos los hombres débiles, pero de corazón tierno,Dostoiewski Fedor acabó por sufrir y por acusarse a sí mismo de todo. Su melancolía, se dice, llegó hasta la enfermedad; sus nervios se vinieron abajo, y, en lugar de dirigirse a Tsarskoie, estuvo, se aseguraba, a punto de meterse en cama... El Adolescente

Me daba pena ver tu continua melancolía, tus sufrimientos, que bien podía comprender (a pesar de lo que pensaras de mí) y que me envenenaban el sueño. En fin, estaba segura de que te salvarías sólo mediante un cambio profundo en tu vida... El Sueño del Principe.

Hablando de gente atrabiliaria y por varios motivos caprichosa, debo recordar mi buena conducta durante todo ese día. Ya desde la mañana me atormentaba una extraña melancolía. Me pareció de pronto que a mí, hombre solitario, me abandonaba todo el mundo que todos me rehuían...

Pero pasa ese momento y quizás al día siguiente encuentra uno la misma mirada vaga y pensativa de antes, el mismo rostro pálido, la misma humildad y timidez en los movimientos; y más aún: remordimiento, rastros de cierta torva melancolía y aun irritación ante el momentáneo enardecimiento...

¿Es posible que todo esto no fuera más que un sueño? ¿Lo mismo que ese jardín melancólico, abandonado, selvático, con veredas cubiertas de musgo, solitario, sombrío, donde tan a menudo paseaban juntos, acariciando esperanzas, padeciendo melancolías, y amándose, amándose tan larga y tiernamente?... Noches Blancas. Dostoiewski.


Llegó la noche, y la desesperación se tornó en melancolía; esta melancolía era tanto más sombría por cuanto que, a pesar de Van Baerle, los recuerdos de su pobre tulipán se mezclaban al dolor que experimentaba... El Tulipan Negro.

Dos días después llegó una carta de Prudence, y durante quinco días Marguerite pareció haber roto con sus misteriosas melancolías, por las que no dejaba de pedirme perdón desde que habíar dejado de existir... La Dama de las Camelias

Dumas Alejandro Entonces no es terror lo que experimentáis, sino una triste y profunda 
melancolía, de la cual nada hay que pueda distraeros, porque el aspecto de 
la región, por lejos que se alargue vuestra mirada, es siempre el mismo. 
Ascended o descended las cien veces iguales pendientes, buscando en vano 
un camino trazado: al hallaros tan perdidos en aquel aislamiento, en medio 
de desiertos, os creéis solos en la naturaleza, y vuestra melancolía se 
convierte en desolación. Os parece inútil caminar más adelante, porque no 
veis una meta para vuestros pasos; no encontráis una aldea, ni un 
castillo, ni una cabaña, ni en suma vestigio de humana morada. Sólo de 
cuando en cuando, como una tristeza más en aquella región melancólica, un 
pequeño lago sin cañas, sin arbustos, dormido en el fondo de un barranco, 
casi otro mar Muerto, os cierra el camino con sus verdes aguas, sobre las 
cuales se levantan al acercaros algunas aves acuáticas de gritos 
prolongados y discordantes. La Hermosa Vampirizada.

Carlos, olvidando su melancolía, recobraba su vigorosa salud...

Ya se disponía a dormir arrullado por el sordo y monótono murmullo del viento, cuando le pareció que aquel viento, cuyo silbido escuchaba a veces con un sentimiento de melancolía desconocido para él antes de caer preso... La Reina Margot.

Su primera visita fue para Aramis; no había vuelto a casa de su amigo desde la famosa noche en que había seguido a la señora Bonacieux. Hay más: apenas había visto al joven mosquetero, y cada vez que lo había vuelto a ver, había creído observar una profunda tristeza en su rostro.
Aquella noche, Aramis velaba, sombrío y soñador; D'Artagnan le hizo algunas preguntas sobre aquella melancolía profunda; Aramis se excusó alegando un comentario del capítulo dieciocho de San Agustín que tenía que escribir en latín para la semana siguiente, y que le preocupaba mucho...

-¡Vaya vaya! ?dijo lord de Winter?. Tras haber hecho comedia, tras haber hecho tragedia, ahora hacemos melancolía... Los Tres Mosqueteros. Dumas.


Toda aquella mañana y la tarde navegamos por las ciénagas de Pondoovery, donde el Yann se ensanchaba y fluía lenta y solemnemente, y el capitán ordenó a los marineros tocar las campanas para así vencer la melancolía del pantano... Días de ocio en el Yann. 

Era difícil compadecerse de aquella jovenzuela loca y testaruda; y sin embargo me compadecí, pues, pese al desatino de su punto de vista, aquellos suspiros los profería un corazón perplejo y roto a causa de un pesar cuyo recuerdo había durado miles y miles de años. Y únicamente había sido un breve pesar. No pudo haber durado más que unas pocas semanas, luego todo habría acabado felizmente. Mas ella era una criatura sujeta a ataques de melancolía, eso puede usted entenderlo... La Hija de Ramses.

Y finalmente, cuando la melancolía únicamente le producía pesar y la inutilidad de su trabajo ganaba terreno con la edad, decidió consultar a un mago. Así es que fue a ver a un mago y le contó sus problemas, en especial que había oído cierta canción... Un Dia en el Confin del Mundo. Dunsany.


Los bueyes van con sus trancos lentos rumiando su melancolía a través de la obscuridad, llevando las testas inclinadas como si fueran listos para embestir a un enemigo que se ocultara en las sombras. La carreta de Juan Mardones.

Los días de abril iban dejando su melancolía sobre el campo. En los caminos se arremolineaban las hojas secas, que a veces, como mariposas muertas, temblaban sin poder desprenderse del barro de las primeras charcas. Comenzaba a hacer frío. Un vientecillo trasminante rodaba en la sombra, trayendo el rumor de ensoñación de la montaña próxima, de donde surgía de vez en vez, el grito lamentoso de algún animal. Vino tinto. Durand.

Volver al índice de Melancolía y Literatura

Gerardo Herreros http://www.herreros.com.ar