Ojos de superficie que no ven, que sólo miran.
Ojos interiores que escudriñan pesares con el cristal
de la melancolía.
Proclives al defecto, a la minucia, desatienden lo
externo
Por propia impotencia, o vértigo de lo que se
impone.
Ojos sensibles que leen en los códices del alma,
Que advierten sobre el dolor, el infortunio, pero
nada dicen del gozo,... Brindar presencia. Carrera
Cuerdamente te disculpa
la discreción lisonjera;
y aunque por disculpa fuera,
te agradeciera la culpa.
Yo quiero dar más lugar
a divertir la porfía
de aquesta melancolía. A secreto agravio, secreta vengaza. De la Barca
REY: No hay cosa que no imaginen
por ti las finezas mías,
ni cosa que sienta tanto
como tu melancolía. Amado y Aborrecido. De la Barca
ROSAURA: No es sino un triste, ¡ay de mí!,
que en estas bóvedas frías
oyó tus melancolías. La Vida es Sueño. De la Barca
INÉS: Grande es, señora tu melancolía.
BEATRIZ: ¿Cómo no ha de ser grande, y más si es mía?
(Y harta razón no tengo,
pues por Leonor con mi ascendiente vengo
a padecer calumnias de que amo,
cuando la misma ingratitud me llamo?. No hay burlas con el amor. De
la Barca
Empezaron pues a bailar solemnemente alrededor de Alicia, dándole un pisotón cada vez que se acercaban demasiado y llevando el compás con las patas delanteras, mientras la Falsa Tortuga entonaba lentamente y con melancolía:
"¿Porqué no te mueves más aprisa? le pregunto una pescadilla a un caracol.
Porque tengo tras mí un delfín pisoteándome el talón. Alicia en el pais de las Maravillas.
Carroll
Dícese que, aunque se vio viuda, no quiso
salir del monesterio, ni, menos, hacer profesión de monja, hasta que, no de allí a muchos días, le vinieron nuevas que Lotario había muerto en una
batalla que en aquel tiempo dio monsiur de Lautrec al Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba en el reino de Nápoles, donde había ido a parar el
tarde arrepentido amigo; lo cual sabido por Camila, hizo profesión, y acabó en breves días la vida a las rigurosas manos de tristezas y melancolías.
Éste fue el fin que tuvieron todos, nacido de un tan desatinado principio...
Pero de lo que yo agora me temo es de pensar si aquellos franceses le habrán dado libertad, o le habrán muerto
por encubrir su hurto. Esto todo será que yo prosiga mi viaje, no con aquel contento con que le comencé, sino con toda melancolía y tristeza...
Y vuestra merced créame, y, como otra vez le he dicho, lea estos libros, y verá cómo le destierran la melancolía que
tuviere, y le mejoran la condición, si acaso la tiene mala...
Vanle administrando de sus aguas las referidas lagunas, con las cuales y con otras muchas que se
llegan, entra pomposo y grande en Portugal. Pero, con todo esto, por dondequiera que va muestra su tristeza y melancolía, y no se precia de
criar en sus aguas peces regalados y de estima, sino burdos y desabridos, bien diferentes de los del Tajo dorado; y esto que agora os digo, ¡oh primo
mío!, os lo he dicho muchas veces; y, como no me respondéis, imagino que no me dais crédito, o no me oís, de lo que yo recibo tanta pena cual Dios lo
sabe...
Cuéntase, pues, que, apenas se hubo partido Sancho, cuando don Quijote sintió su soledad; y si le fuera posible revocarle la comisión y quitarle
el gobierno, lo hiciera. Conoció la duquesa su melancolía, y preguntóle que de qué estaba triste; que si era por la ausencia de Sancho, que escuderos,
dueñas y doncellas había en su casa que le servirían muy a satisfación de su deseo...
Derrámasele al otro Mendoza la sal encima de la mesa, y derrámasele a él la melancolía por el corazón, como si estuviese obligada
la naturaleza a dar señales de las venideras desgracias con cosas tan de poco momento como las referidas...
Si gustáis, señor, de ser nuestro huésped, seréis agasajado liberal y cortésmente; porque por agora en este sitio no
ha de entrar la pesadumbre ni la melancolía...
Pero yo imagino que toda la industria del señor bachiller no ha de ser parte para
volver cuerdo a un hombre tan rematadamente loco; y si no fuese contra caridad, diría que nunca sane don Quijote, porque con su salud, no
solamente perdemos sus gracias, sino las de Sancho Panza, su escudero, que cualquiera dellas puede volver a alegrar a la misma melancolía...
porque, o ya fuese de la melancolía que le causaba el verse vencido, o ya por la disposición del cielo, que así lo ordenaba, se le
arraigó una calentura que le tuvo seis días en la cama...
Fue el parecer del médico que melancolías y desabrimientos le acababan. Rogó don Quijote que
le dejasen solo, porque quería dormir un poco...
porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que
nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama, y vámonos al campo vestidos de
pastores, como tenemos concertado... Don Quijote. Cervantes
Teolinda llevaba, la cual iba tan triste y pensativa que era maravilla. Y a esta
causa, Galatea, por ver si podría en algo divertirla, le rogó que, puesta aparte un
poco la melancolía, fuese servida de cantar algunos versos al son de la zampoña de Florisa...
La Galatea. Cervantes
y en el discurso de su plática preguntó el cura al duque si era posible saberse la causa de su melancolía,
porque sin duda de una legua se echaba de ver que estaba triste.
-Padre -respondió el duque-, claro está que las tristezas del corazón salen al
rostro; en los ojos se lee la relación de lo que está en el alma, y lo que peor es,
que por ahora no puedo comunicar mi tristeza con nadie. La Señora Cornelia.
finalmente, yo me hallé tan apretado de mis melancolías, pensamientos y confusas imaginaciones, que, por salir
dellas, o a lo menos aliviarlas, o acabar con la vida, determiné salir de mi
patria...
Volvió a encajar el sombrero, y volvió a su melancolía y a arrinconarse en el rincón
donde esperaba la muerte...
Comenzó, pues, Auristela a dejar de empeorar, que fue señal de su mejoría; comenzó el
sol de su belleza a dar señales y vislumbres de que volvía a amanecer en el cielo de su
rostro; volvieron a despuntar las rosas en sus mejillas y la alegría en sus ojos; ajuntáronse
las sombras de su melancolía; volvió a enterarse el órgano suave de su voz; afinóse el
carmín de sus labios; compitió con el marfil la blancura de sus dientes, que volvieron a
ser perlas, como antes lo eran... Pesiles y Sigismunda. Cervantes
Ver tambien Don Quijote de la Mancha
-¡Estás molido, moralmente agotado, te entregas a la melancolía, y, a pesar de
todo, enciérrate en tu despacho y escribe! ¿Y a ésto se llama vida? ¿Por qué no
ha descrito nadie la disonancia dolorosa que se produce en el alma de un
escritor que está triste y debe hacer reír a la gente o que está alegre y debe
verter lágrimas de encargo? Yo debo ser festivo, matarlas callando, e ingenioso,
pero imagínese que me entrego a la melancolía o, una suposición, ¡que estoy
enfermo, que ha muerto mi niño, que mi mujer está de parto!... Dice todo esto
agitando los brazos y moviendo los ojos desesperadamente... Luego entra en el
dormitorio y despierta a su mujer. Chist!.
El pintor Yegor Savich, que se hospeda en la casa de campo de la viuda de un oficial, está sentado en la cama, sumido en una dulce melancolía matutina.
El Talento. Chejov
El rey David tenía un anillo con la inscripción: «Todo pasa.» Cuando se está triste, estas palabras consuelan; cuando se está alegre, producen melancolía.
Historia de mi vida.
-Es la hora de comer en el Hotel Eslavo -dijo Nicolás con melancolía. Los campesinos.
Chejov
Bajé de mi cuarto, atravesé lleno de temores el patio de casa y entré donde mi madre. Hacía tiempo que la infeliz se había apercibido de mi
inquietud, de mis insomnios y de mi constante melancolía; de un momento a otro esperaba, como yo mismo, una violenta decadencia en mi salud...
Cuando en mis horas de melancolía y en el aislamiento de mi cuarto pensaba en todo esto, me dejaba caer sobre una silla, y cubriéndome el rostro con las manos se escapaba de mi corazón este grito de resignación y de dolor que sale siempre de mis labios en las horas amargas de mi vida...
En este instante el hombre y el niño suspiran de melancolía, y la mirada se vuelve involuntariamente hacia las praderas de esmeralda que esmaltan la derecha del
panorama...
La familia de sus amigas ha venido a pasar en Chorrillos el verano. La hija de Julia acaba de salir de una enfermedad y le ha sido preciso traerla a convalecer: ella misma, a quien una perpetua melancolía atormenta en el claustro, ha aprovechado sin duda la ocasión de dejarlo algunos días y venir a respirar el aire del campo...
Julia o escenas de la vida en Lima. Cisneros
pero para mí había un velo de melancolía sobre el paisaje, en el que se marcaba con toda claridad la proximidad del invierno...
costaba trabajo convencerse de que estábamos en la misma cámara que la noche anterior había llenado nuestras almas de melancolía...
En torno a aquel hombre de tez pálida, bien parecido y de barba negra, se estaba creando ya una atmósfera de misterio y melancolía...
el lugar en conjunto daba impresión de pobreza y melancolía... El sabueso de los Baskerville.
Un brazo blanco y su mano colgaban al costado del sillón, y toda su figura y su actitud denotaban una profunda melancolía... El signo de los cuatro. Doyle
creo que este cambio es causa de que la sangre se ha esparcido con la alegría de nuestros placeres de invierno, dilatándose más de lo que acostumbra. De modo que disipando mi melancolía ha quitado a mi cuerpo el peso que le hacía caer.
Historia cómica de los Estados e Imperios del Sol. Bergerac
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