Lo Informal : Que aburrida que eres, siempre con tu mirada estancada hacia el horizonte. No me asombra que surgió el estereotipo de los atardeceres románticos.
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También el cupido a tu izquierda se está quedando dormido; ni hablar del pobre animal que se está volviendo informe por tu inmovilismo.
Hace tiempo que tu campana anunciaba nuevos hallazgos.
La Melancolia: No confundas las apariencias. Lo que tu tanto criticas es la decantación de las cosas. El espesor que se adquiere solo con las superposiciones que se producen a lo largo del tiempo.
¿Que puedes ofrecer tu en cambio? Mira tus herramientas; son completamente primitivas y para darles relevancia tienes que exacerbar su tamaño. ¿Te sirven de algo? Yo al menos me rodeo de todas las herramientas que el oficio exige.
Lo Informal : Quizás no tenga las “herramientas oficiales”, pero al menos las mías flotan en el espacio atentas a cualquier fluctuación de la realidad. Las tuyas yacen lleno de polvo en el suelo. Se convirtieron en la imagen especular de tus alas que ya perdieron la capacidad de volar, de elevarte a las alturas desde donde palpar el continuo avance de la vida.
De hecho yo tuve que despojarme de todo mi cuerpo para conquistar de nuevo la ligereza necesaria a este oficio despiadado.
Tuve que abandonar la forma
consensual para acercarme a la sustancia que nos rodea permanentemente; ¿no es
está la única posibilidad de interpretarla de nuevo, de dotarla de una forma
palpable más adecuada a nuestros tiempos?

¿No trata todo de la continua investigación sobre las distintas aproximaciones a la producción artística?
Tu, en cambio, con tu actitud no haces otra cosa que fomentar la inercia de la realidad. También tu reloj se quedó parado en algún lugar de la historia.
La Melancolia : ¿Qué quieres decir con eso? ¡Que no sirvo de nada¡ ¡Que no contribuyo al conocimiento, al avance del arte¡ Sepa que yo fui el primero a dejar constancia de un cuadrado mágico en una imagen, que avancé en el conocimiento de la geometría de los poliedros. Ciencia sagrada y de vanguardia en su tiempo.
Mi mirada es de satisfacción y ciertamente, no lo niego, de cansancio. El esfuerzo para lograrlo fue inmenso y me merezco un reposo.
De hecho si tu fueras justo te darías cuenta que nuestros esfuerzos son similares, al menos en su resultado. Nuestras respectivas balanzas están en perfecto equilibrio.
En todo caso, me preocupa tu mirada alienante y descarnada, esta obsesión desbordante.
Lo Informal: Es que mi esfuerzo todavía está todo por delante. Tengo que ser crudo y despiadado, no puedo concederme el lujo de asentarme. Traicionaría la vida, el continuo fluir de las cosas. Ella lo merece. Merece la libre expresión; no la podemos dejar estancada en formas que no satisfacen otra cosa que la costumbre.
Pero tienes razón; no tengo derecho de criticarte. A tu tiempo contribuiste, pagaste tu tributo. Mi desilusión está dirigida a aquellos que invocan tu nombre distorsionándolo. Que no reconocen el esfuerzo que cumpliste, sino que cuando se refieren a ti se remiten a un estado de ánimo que mira al pasado con la conciencia que hubiera podido ser mejor.
Fuente: http://www.g8vs.cl/af.htm. No hemos encontrado al autor