Melancolía
La sutil hilandera teje su encaje oscuro
Con ansiedad extraña, con paciencia amorosa.
¡Que prodigio si fuera de lino puro
y fuera, en vez de negra la araña, color rosa!
En un rincón del huerto aromoso y sombrío
La velluda hilandera teje su tela leve.
En ella sus diamantes suspenderán el rocío
Y la amarán la luna, el alba, el sol, la nieve.
Amiga araña: hilo cual tú mi velo de oro
Y en medio del silencio mis joyas elaboro.
Nos une, pues, la angustia de un identico afán.
Mas pagan tu desvelo la luna y el rocío.
¡Dios sabe, amiga araña,qué hallaré por el mío!
¡Dios sabe, amiga araña, qué premio me darán!
Versión oral por la propia Juana de Ibarbourou.
Pasión
¡Oh! No es, no, mi carne, la que sufre el martirio
Es mi alma, mi alma tan blanca como un lirio
A veces, y otras veces, como una brasa, roja,
La que sufre la angustia y toda se deshoja.
En lágrimas salobres con un gusto de hiel.
En lágrimas amargas que dejan en la piel
De mi rostro moreno, cual maléfico riesgo,
Un rastro calcinante como un surco de fuego.
Es mi alma, ¡mi alma!, que sufre la tortura
Y se exalta en extraña ansiedad de ternura
Lo mismo que su hermana Teresa de Jesús.
Es mi alma, ¡mi alma!, que desea una cruz
De amor grande y doliente, de pasión y martirio.
¡Mi alma roja y blanca, de rosal y de lirio!
Fuente: Adjunto el mail que me envió unos de mis mejores amigos, pero de esos que alcanzan los dedos de una mano para contarlos, el Dr. Roberto Consolo, cuando leyó estas poesías y me recordó para aportarlas. Es tan valioso su texto como las poesías:
"Leer poesía requiere de un estado
especial. No se puede leer como ninguna otra cosa
jamás escrita. Una quietud del ánimo, un pequeño estado
de concentración, ausencia de apuros y un silencio de significados.
Creo que solo así se puede empezar una poesía, posiblemente también a escribirla.
No es casual que esta sea la forma en que nació la literatura en el
hombre.
Hoy me encontró uno de estos extraños momentos. Hasta
esta tarde a Juana de Ibarbourou solo la conocía de nombre, como de seguro
todos los que cursamos Castellano en la escuela secundaria, sin tener ni
idea sobre su obra.
En un libro que ayer compré, como esos tantos que uno supone que un día va a
leer y duerme eternamente el sueño de los justos en un estante,
leí un sinfín de poemas deliciosos de los cuales te
mando dos. Uno lo leí pensando en vos, porque se llama
"Melancolía" y el otro asombrosamente contiguo en el orden
del libro, ya que está en el reverso de la misma página, llamado "Pasión".
En principio parece que dificultosamente les entra el título. Más al primero
que al segundo, pero en dos lecturas se asienta.
Son de estilo antiguo. El primero, dice una paciencia
negra y enferma que envuelve joyas brillantes y mortuorias
de las que se alimenta una araña a la que se identifica la autora.
El segundo, al deseo con ansias del dolor. En un momento pensé que hasta
inclusive los títulos podrian llegar a permutarse. Ambos pertenecen a una
colección que dirigió y seleccionó Ernesto Sábato para la Editorial
Losada. Están en el libro "Lenguas de
diamante" en el apartado 1 La luz interior."