EL ESTETA, EL ARTISTA o EL AUTOR o EL INDIVIDUALISTA o EL ÁRBITRO DE LA ELEGANCIA o EL CREADOR o EL ROMÁNTICO o EL ENTENDIDO: “EL ESPECIAL”
"... Luvina es un lugar muy triste... Yo diría
que es el lugar donde anida la tristeza. Donde no se conoce la sonrisa, como si
a toda la gente se le hubiera entablado la cara. Y usted, si quiere, puede ver
esa tristeza a la hora que quiera. El aire que allí sopla la resuelve, pero no
se la lleva nunca. Está allí como si allí hubiera nacido. Y hasta se puede
probar y sentir, porque está siempre encima de uno, apretada contra uno, y
porque es oprimente como una gran cataplasma sobre la viva carne del corazón..."
Juan Rulfo
“Melancolía es la alegría de la tristeza”
”Melancolía es la envidia vuelta pasión”
“Soy una persona sensible e intuitiva”
“Soy diferente a los demás y siento que de verdad no encajo”
Soñador incansable, el presente se le escapa como agua entre los dedos... entre las remembranzas de hechos pasados y los sueños e idealizaciones del futuro.
POSIBLES ORÍGENES
No se identificaron ni con su madre ni con su padre y les faltaron modelos de roles positivos. Por ello se volcaron hacia sus sentimientos e imaginación como principales fuentes de información acerca de sí mismos y construir así su identidad. Se sintieron abandonados o sintieron tal vez, que ninguno de ellos pudo satisfacer su deseo de ser amados o que no se les amo por como eran, de esta forma buscan ser diferentes en un anhelo de conseguir el amor que hizo falta.
Muchos recuerdan una época de su infancia en la que todo iba bien en su mundo y después, toda su experiencia vital cambió con un desposeimiento devastador: Pudo estar ocasionado por la pérdida de un padre, por un divorcio, o por la muerte. Pudo ser por conflictos de personalidades dentro de la familia y hasta por padres demasiado laxos y complacientes.
Su sensación es la pérdida de un paraíso y el fin de la inocencia y generalmente tuvieron una infancia en solitario.
El anhelo de recuperar la integridad perdida se apodera de sus corazones y se convierte en su fuerza motriz principal. Dedican mucho tiempo a buscar las causas de esta pérdida, tomándose el asunto a nivel personal.
El auto-conocimiento se convierte en la meta más importante, por el cual esperan calzar en el mundo, pero, en lugar de crearse a través de la introspección, se ven atrapados en la cohibición.
La cohibición los hace ser agresivos contra sí mismos, sus padres y los demás, construyendo mundos ideales y llenos de colorido dentro de su propia imaginación, como si el mundo externo fuese demasiado burdo y fuese necesario colorearlo a través de la imaginación exacerbada.
De adultos, viven en un mundo de expectativas negativas temiendo que la gente no les hará caso, que los abandonará, o los humillará... y repitiendo el abandono, ya se forma pasiva (me abandonan) o activa (yo abandono)
Constantemente entran en el juego de la comparación que los hace sentirse diferentes de los demás, incomprendidos en el mejor de los casos o inadecuados en el peor de ellos. Todo este juego de comparaciones da cabida a la envidia.
Mantienen su imagen de ser “auténticos y especiales” a través de sus sentimientos e historias del pasado que siguen recreando constantemente, centrados generalmente hacía adentro de ellos mismos.
“Melancolía es la capacidad de darse cuenta qué es lo mejor de lo que hace falta”
Cuento sobre la Melancolía (Melina) tierna amante, furtiva enemiga.
Melina, no quiso quedarse en el estudio donde su anfitrión, le había indicado que se hospedara. Apenas este salió muy en la mañana a su trabajo, ella esperó un instante, abrió la puerta blanca, cruzó por el estar, bajó las gradas, y salió a la calle inclinada. Subió dos cuadras y desde lejos siguió sus huellas. Allá iba él, con el caminado de su Padre, con quien ahora, después de tanto tiempo, él comienza a identificarse amorosamente y reconoce día a día nuevas manías, nuevos ademanes que sabe le viene de esos genes hermosos de aquel anciano de comer pausado, de su cordialidad, de su amabilidad intacta aún en aquellos momentos en que una palabra pronunciada con el acento y énfasis suficiente puede llegar a ser tan corrosiva y letal como el ácido. Viéndolo desde lejos es ver a su padre cuando tenía la misma edad.
Lo ve cruzar la calle, mira las mismas vitrinas que él a su paso ha visto, en una esquina identifica con acierto los zapatos deportivos que él ya ha escogido... diferentes, especiales, originales, y lo sigue sin apurar el paso, contemplándolo sin perderle el rastro, cosa imposible de hacer, pues: ¿quién otro ostenta en su cabeza un sombrero Stetson de pana? Melina se sonríe, curioso ejemplar humano es el motivo de sus desvelos.
Lo ve detenerse un instante y girar el cuerpo completo, no solo la cabeza, para contemplar a una mujer que en sentido contrario se aleja, es decir, que se acerca a ella. Definitivamente este es gusto. De mediana estatura, mirada clara, sonrisa abierta, trigueña más bien blanca, cabello castaño oscuro, senos medianos, cintura estrecha, caderas amplias y nalgas asibles, agarrables, poseibles. No puede evitar una sonrisa, ella, Melina, la del eterno rostro triste y párpados oblicuos. Mientras tanto él ha dejado de oler el rastro del motivo de su detenimiento y ha proseguido su andar, mira el reloj, las siete y media deben ser y ella, su compañera más habitual, que lo conoce mejor que su madre, sabe que está pensando y sabe que cuando mira el reloj es para retener la hora exacta en que vio a la que le atrajo y repetir mañana, a la misma hora en el mismo lugar el recorrido para saber si la puede volver a contemplar. Sabe que en este instante él se está preguntando si ella no será la indicada por los Hados para que sea su otra parte del mismo mundo.
Melina acelera el paso y se aproxima a él. Esa cercanía le causa un suspiro, él sabe que está ahí, que ella suele cercarlo cuando más frágil está, que lo conoce, que lo antecede.
Durante algunas horas lo asediará, en silencio, haciéndole sentir su aliento insípido. Ella lo disfruta, pues es ya consciente de que su compañía es cada vez más efímera, cada vez más espaciada, cada vez menos frecuente. Pero ahí se mantiene, sin irse jamás por su propia voluntad, pues sabe que el errante camino puede desviarse en cualquier esquina, en cualquier recodo y de pronto un día, armado de herramientas de Amor, de palabras dichas desde donde mora su Dios, de apoyos sublimes de amigas que no conoce pero que sabe cercanas, un día deberá decirle adiós y no volver a ver su caminar lento, pausado, su olor a hombre sereno, su mirada viva, oír sus carcajadas insolentes y ella, Melina, sabrá por fin, porque lo sentirá: qué significa estar melancólico.
Anexo de Jorge Mendoza H.
El eneagrama, en una sola de sus muchas posibilidades de aplicación, la psicológica, es un sistema, modelo o técnica muy precisa para la identificación de la personalidad, ego o máscara que decidimos todos los hombres portar para defendernos del mundo que percibimos, hacia el inicio de la pubertad. Así mismo, nos permite determinar los problemas o trastornos de la personalidad inherentes a cada tipo, y a sus correspondientes variantes y grados de deterioro. Esta decisión sólo tiene nueve alternativas posibles, nueve tipos básicos de personalidad y cada uno de ellos es también una estrategia para conseguir el amor. Sin embargo, ninguna de las nueve estrategias logra su propósito porque todas hacen del hombre un ser inarmónico con un punto de vista muy limitado que no le permite conocerse a sí mismo y, por lo tanto, mucho menos a los demás.
Cada uno de todos nosotros tiene una compulsión (una fuerza básica que nos conduce como una fijación a reaccionar de una manera irresistible, especialmente cuando permanece escondida, sin ser reconocida por nosotros mismos) en nuestro accionar lo que hace que "el hombre permanezca dormido". Descubriendo esa "acción inconsciente y repetitiva" y aprendiendo a trabajar sobre ella lograremos nuestra libertad, sanación y equilibrio. Es un viaje de autoconocimiento.
El eneagrama no se limita a mostrarnos simplemente la situación de autoengaño en que hemos vivido, sino que nos muestra también la salida de ella y la vía hacia el cambio. Con el uso adecuado del eneagrama, nos damos cuenta que no hay una sola, sino nueve vías hacia el cambio y realización plena de cada uno de nosotros.
Para conocer más sobre el eneagrama y los 9 tipos de personalidad que postula, puedes visitar este sitio:
Fuente: http://groups.msn.com/ENEAGRAMA2001/eneatipocuatro.msnw. Textos gentilmente cedido por los autores