Este grabado es central en la historia del concepto de la Melancolía. Hay infinidad de trabajos sobre la obra y su autor. Al final hay algunos trabajos y referencias.
|
|
El grabado Melancolía I de Durero en 1514, hace eco de una taxonomía Agrippiana y explica la de otra forma misteriosa numeración (ninguna Melancolía II o más elevada ha sido nunca encontrada). Este estudio de un robusto, ángel melancólico, obviamente atrapado en medio de una visión arquitectónica, con herramientas esparcidas y símbolos mágicos que la rodean, fue ampliamente distribuida y es sabido de haber pasado por lo menos dos diferentes impresiones. Por lo menos una copia del grabado llegó a Inglaterra, como Robert Burton específicamente lo menciona en su Anatomía de la Melancolía (Bur, p. 451). |
Título: Melancolía I. (1514)
Autor: Albrecht Durero
Técnica: Grabado. 240 x 188 mm
Bibliothèque nationale de France, Paris
Holding Institution: The University of Michigan Museum of Art
Si en el caso de los otros dos grabados que suelen asociarse
con la Melancolía I, el
Caballero, la Muerte y el Diablo y San
Jerónimo en su celda, veíamos que cada uno se correspondía con una
virtud, en este caso tenemos la representación de la virtud intelectual.
Melancolía I significa la vida del genio profano en el mundo racional e
imaginario de la ciencia y el arte.El Caballero... y San Jerónimo son dos vías
diferentes de conseguir lo mismo. Pero Melancolía y San Jerónimo representan
dos aspiraciones antitéticas. Se suele considerar que estos dos grabados son
pareja, puesto que la abundancia de elementos opuestos casi como en un espejo es
sorprendente. Melancolía es una mujer, sentada en un banco de piedra, en lo que
parece un edificio inacabado. El lugar es frío y solitario, cerca del mar, en
mitad de la noche (por un lado tenemos la sombra que proyecta la luna sobre los
objetos, y por otro el brillo de un cometa encerrado en un arco iris lunar). A
Melancolía le acompañan un angelote tristón y un perro famélico dormido a
sus pies. También Melancolía está absorta, pero no en un trabajo sino en un
estado de inactividad completa. Es indiferente a su aspecto descuidado, al
cabello despeinado. Apoya la cabeza en el puño mientras que la otra ase
mecánicamente un compás y reposa sobre un libro cerrado. Sus enormes ojos
están abiertos y fijos, con expresión sombría.El estado espiritual
atormentado de la mujer se traduce también en los objetos desordenados que la
rodean: sobre el muro hay una balanza, un reloj de arena, una campana y un
cuadro mágico con números. Al lado, la escalera apoyada en la pared sugiere
los trabajos recién abandonados. En el suelo hay herramientas de carpintería y
arquitectura, un tintero, una pluma y dos objetos simbólicos: una esfera de
madera torneada y un poliedro de piedra. Resulta evidente que cada objeto es un
símbolo deliberadamente amontonado junto a los otros, por lo que el autor nos
plantea una lectura bastante compleja. Sería arduo tratar de analizar en
profundidad todos los elementos y la lectura final de la alegoría, por lo que
trataremos de repasar los más importantes y trascendentes en la historia del
arte.Melancolía no era un estado depresivo, pasajero en el ser humano, tal como
se la entiende hoy día.
Desde la Antigüedad hasta la época de Durero,
Melancolía era uno de los cuatro humores del hombre. Cada humor se asocia a uno
de los cuatro elementos, de las cuatro estaciones, las cuatro edades del hombre,
los cuatro vientos, los cuatro puntos cardinales y las cuatro fases del mundo.
Melancolía era el peor considerado de los cuatro humores y se asociaba a la
tierra, la sequedad, el frío, el viento Boreal, el otoño, la tarde y la edad
de los sesenta en el hombre.Los hombres de constitución melancólica poseían
una constitución física diferente de los otros humores, lo que afectaba a su
color de piel (terroso), cabellos, ojos, a su vulnerabilidad ante ciertas
enfermedades (mentales, la locura principalmente) y por unas características
morales e intelectuales. Así, cualquier alteración del humor melancólico
provocaba la locura. Incluso en ausencia de una patología declarada, los
melancólicos pasaban por ser gente desdichada y descontenta, malhumorados y
sombríos. De los melancólicos se decía que eran malvados, avaros, mentirosos,
olvidadizos, apáticos y con tendencia al estudio en soledad.Antes de la
Melancolía de Durero, esta alegoría sólo aparecía en tratados de Medicina y
almanaques (por su relación con las cuatro estaciones). Se consideraba una
enfermedad y se proponían como remedios la música, los azotes, las plantas
acuáticas... Así, Melancolía aparece coronada por hojas de ranúnculos y
lotos, para combatir su carácter.La Melancolía se asociaba a uno de los siete
pecados capitales, la Pereza. Pero Durero cambia la Pereza por la inactividad,
no por desidia sino por otros motivos. Está sumida en una intensa actividad
intelectual, totalmente estéril. No continúa su trabajo por pereza sino porque
le parece que no tiene sentido. Es la inteligencia la que paraliza su energía.
El hecho de su superioridad intelectual se traduce en las alas que adornan su
espalda, símbolo de la imaginación y la creatividad.Los diferentes objetos que
la rodean son los atributos de la Geometría, que era la síntesis de las Artes
Liberales, propias de los aristócratas, y las Artes Mecánicas, de los
artesanos y villanos. Durero de este modo, intelectualiza la Melancolía y la
asocia al Arte. Lo que está tratando de conseguir es identificar al artista con
un carácter melancólico, dotado de ciertos rasgos que le hacen único y
genial, puesto la Melancolía se asocia con Saturno. Saturno es el planeta de
los creadores. Su influencia es terrible sobre el ánimo de los melancólicos,
por lo que han de protegerse con talismanes astrológicos: la mala influencia se
aprecia en el cometa, un fenómeno maléfico. La protección está en el cuadro
mágico, conocido como la "mesa de Júpiter", cuyas cifras leídas en
cualquier sentido suman 34. Además, incluyen las cifras de la muerte de la
madre de Durero, que afectó mucho al artista (ocurrió el mismo año de
1514).En fin, los símbolos y los significados van mucho más allá de lo que
razonablemente podemos incluir en esta descripción y sólo puede decirse que
Durero realizó un auténtico manifiesto lleno de modernidad en la constitución
del artista, tal y como hoy lo conocemos. Las características del artista como
genio, atormentado por la creatividad, sometido a sus impulsos, huraño,
solitario, etc., las acuñaron artistas renacentistas
como Durero, que contribuyeron a crear un mito tan artifical como efectivo,
puesto que se ha mantenido hasta nuestros días.
Fuente: http://www.artehistoria.com/genios/cuadros/3943.htm