EN COMPAÑIA DE NADA

Horacio Casté (Barcelona)

Desde que Lacan afirmara que la anoréxica come nada se la tiende a vincular casi exclusivamente con la oralidad. Esto sin duda es debido a  que es el paradigma del objeto simbólico y que surge como tal en aquella fase en que el juego de la presencia y la ausencia es central. Objeto cuyo estatuto describe Lacan a partir de la función del amor.

Por lo tanto es necesario explorarla desde esa perspectiva ya que las consecuencias de la incidencia de ese objeto peculiar en su articulación  con el sujeto son extensas y van más allá del ámbito de la oralidad, dando lugar a manifestaciones sintomáticas cuyo diagnóstico es importante para distinguirlas, por ejemplo, de ciertos aspectos de la melancolía con los que podrían confundirse.

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Me interesa destacar estos detalles para distinguirlos de las típicas manifestaciones melancólicas. Esa queja, esa pena, esa culpa, nada tienen que ver con las producidas por la identificación al objeto perdido, cuya sombra, como dice Freud, cae sobre el Yo. No se trata en este caso del objeto perdido, sino del sustraído, ella misma, para reintroducir la función del objeto simbólico en su relación con el Otro.

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Gerardo Herreros http://www.herreros.com.ar