Solitarios enanos que habitan en las toberas de los árboles en
los densos bosques cántabros. Su nombre proviene de que saben tocar el bígaro,
instrumento de viento musical
similar a una concha de mar, con cientos de notas diferentes, cosa que no saben
hacer ni los más viejos hombres de mar.
Se dedican a ayudar a la gente necesitada, dándoles consejos y presagios con
sensatez, ya que conocen y entienden los problemas de los hombres. Su sabiduría
también les permite forjar alianza con alguna anjana de buen entendimiento y
juntos discuten largamente sobre cosas referentes a su cultura. A pesar de tanta
bondad, si alguien los ofende o los engaña, estos se vuelven malvados con esa
persona, haciendo que sufra por su error.
Las leyendas rumorean que existe un enano maléfico en los montes de Iguña que
habita junto a una colina llamada Lindalaseras. Este se dedica por la noche a
corromper el agua de la fuente llenandola de escorpiones y por el día toca el bígaro
produciendo un sonido mágico tan agradable que atrae a jóvenes y pastores.
Cuando estos llegan, con un brinco se presenta ante ellos y les habla con
zalamería, produciendoles inconscientemente sed y despues les incita a beber de
la fuente. Y así, se rumorea que los que beben de la fuente se vuelven
pesimistas, ariscos y son víctimas de la melancolía y más tarde de la muerte.
Fuente: http://www.geocities.com/timessquare/8246/mitos/enano.htm