CLAUDE,
HENRI CHARLES JULES (1869-1945)Nacido el 31 de marzo de 1869 en París, muy marcado por la huella “biológica” de su maestro, el internista Charles Bouchard, en cuyo laboratorio trabajó una media docena de años, Henri Claude dedicó su tesis de 1897 a las Lésions da foie et du rein déterminées par certaines toxinas. Designado médico de los Hospitales de Paris en 1903, lo nombraron agregado de medicina al año siguiente y pasó a ser ayudante de Raymond. en la Salpetriere. De 1914 a 1918, dirigió con Jean Lhermitte el Centro Neuropsiquiátrico de la región militar de Bourges, que fue ocasión para ellos de hacer investigaciones sobre las afecciones neurológicas traumáticas. En 1922, la desaparición prematura de Dupré lo llevó a Sainte-Anne, para ocupar la cátedra de clínica de las enfermedades mentales. Desde su llegada, pidió la creación de dispensarios, de consultas externas y de servicio abierto destinado a los casos agudos y a lo que llamó “pequeños mentales”, con lo que coincidió con las exigencias expresadas hacia la misma época por Edouard Toulouse..*. Conservó esta cátedra hasta que se retiró, en 1939, y consiguió que el estudio de la psiquiatría fuese obligatorio para los estudiantes de medicina.
La obra de Claude tuvo que ver con numerosos campos de la medicina interna, desde la patología experimental hasta la bioquímica y desde la endocrinologia hasta la neurología, que se esforzó por separar de aquella “ciencia de los objetos muertos”, el método anatomoclinico estricto, heredero de Charcot, para abordarla desde el punto de vista biológico y dinámico.
Esta busca de los factores de variación dinámica se encuentra en su concepción psicobiológica de la enfermedad mental, inspirada en las teorías neurológicas de Hughlings Jackson: liberación de los sintomas morbosos por disolución de los centros que “ejercen su control sobre el juego armónico de las funciones cerebrales”, concepción que habría de constituir, más tarde, la base del organodinamismo de su antiguo jefe de clínica, Henri Ey..
A Claude debemos el concepto de esquizosis o "enfermedades por disociación" en las cuales el enfermo parece haber perdido la noción de lo real y en la que encuentran su lugar, según él, la histería, “diátesis que se origina en general en un estado constitucional del sistema nervioso, el nerviosismo”, y la esquizofrenia, “proceso psicóigeno que se origina en la constitución esquizoide anterior o en complejos afectivos reprimidos conforme a un mecanismo freudiano”. De esta esquizofrenia aisló radicalmente la demencia precoz “enfermedad accidental... que descansa sobre una base orgánica y que evoluciona de igual manera que las encefalitis”. Quizá no esté de más, para aclarar esto, recordar que Claude perteneció a la generación de psiquiatras que tuvo que enfrentarse a las formas mentales y las secuelas psiquicas de la gran epidemia de encefalitis de Von Economo, en 1917, y que descubrió las primeras terapéuticas biológicas eficaces de las enfermedades mentales.
Pero este médico de formación neurobiológica supo dar su apoyo, a pesar de los sarcasmos, al movimiento psicoanalitico naciente. Desde 1923, encargó a René Laforgue. una consulta psicoanalítica en Sainte-Anne. Fue allí, en el seno de su servicio, donde se encontraron algunos de los fundadores de la futura Sociedad Psicoanalítica de París: Codet, su jefe de clínica; Borel, Hesnard, Laforgue y Eugénie Sokolnicka.. En 1926, apadrinó una serie de conferencias sobre el psicoanálisis, en la Clínica de Enfermedades Mentales. Abrió su servicio a los ayudantes de formación psicoanalítica: Borel, Cenac, Latan,. Loewenctein. Nacht o De Saussure. Este espirita comprensivo para una doctrina que en aquel tiempo suscitaba indiferencia, y aun hostilidad de los medios médicos franceses, debe subrayarse, aunque Claude tuviese sus reservas respecto del valor terapéutico del método freudiano que él personalmente no aceptaba y aunque, a juicio de algunos, esta actitud ambigua no servia más que para ocultar su deseo de neutralizar el movimiento naciente.
Bibliografía: Delay (J.), "L'oeuvre d'Henri Claude", L'Encéphale, 1950, 4, pp. 373-412.